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Propósito: Obediencia.

Personajes: 2 magos; Mago1: Ramón y Mago2: Ibrahim- Herodes- José Pichucho (Voz)

Escenografía: Se desarrolla en las tierras del oriente de donde vendrían los magos.

(Música Árabe)

Voz José Pichucho: Si, muy buenas, les habla José Pichucho directamente desde atrás de un mueble de esta casa, en este lugar al que llamaremos la casa de los magos. Pero estos magos no son de esos que hacen trucos de magia, sino que en verdad son hombres sabios que leían las antiguas Escrituras y dentro de algunas de esas interesantes escrituras encontraron una porción muy particular. Esta tan particular escritura sería una que a nosotros nos interesaría. ¿Vamos a ver en qué andan estos sabios?

(Entran el Mago 1: Ramón leyendo algo)

Ramón: ¡Qué interesante! ¡Esta debe ser la clave que estaba buscando! ¡¡¡Oye Ibrahim!!! Ven rápido, que encontré lo que estábamos buscando. Ibrahim por favor, ¿puedes darte prisa? Qué hombre este. ¿Dónde se habrá metido? Siempre que lo busco, no está.

Ibrahim: Pero, ¿se puede saber por qué no puedo descansar en esta casa? ¡Ramón, espero que sea importante!

Ramón: Por supuesto que es importante. Hace meses que estoy tratando de encontrarlo, y hoy por fin lo encontré.

Ibrahim: ¿No me digas que al fin lo encontraste? Es maravilloso, no lo puedo creer, con todo lo que nos ha costado buscarlo ¡¡Esto es un gran hallazgo!! Del cual todo el mundo debe saber. Pero, ¿te puedo hacer una sola pregunta antes?

Ramón: Si, por supuesto, ¿Qué pasa?

Ibrahim: ¿Qué encontraste? No me digas que nada, porque ya lo sé por tu mirada y me doy cuenta. ¿Es eso que estoy pensando?

Ramón: ¡¡Si, es eso!!

Ibrahim: ¿Encontraste el dulce que se me había perdido?

Ramón: ¡Ay hombre, como crees que te voy a llamar por eso! ¡¡Lo que he encontrado es el hallazgo más grande de toda la tierra!!

Ibrahim: ¿Y cuál es? (más…)

Cita Célebre – Orando por la Iglesia

 

Debido a que la oración por la Iglesia es secreta y por lo tanto no recompensado por los hombres, solamente lo hacemos cuando anhelamos su bienestar espiritual más que sus gracias.”

John Stott

Preguntas de reflexión: ¿Estoy orando por la iglesia aunque aparentemente no tenga ninguna recompensa? ¿Cómo puedo animar a mis hermanos en Cristo a orar por la iglesia?

La fundación sólida de poner su fe en Cristo

Membrecía a una iglesia no nos da el fundamento de esperanza. Puede que somos miembros de las mejores iglesias, y aún así no pertenecer a Cristo. Podemos estar en la iglesia cada domingo, y oír brillantes sermones de los mejores predicadores, pero nunca oír la voz de Jesús, ni seguirle. Si no tenemos nada mejor que membrecía a la iglesia en la cual descansar, estamos muy mal – no tenemos nada sólido bajo nuestros pies. Cristo mismo es la verdadera fundación de nuestra esperanza.

J.C. Ryle

Esté seguro de la verdad acerca de cargar la cruz

Cristo anhela que todos los que profesan ser cristianos recuerden que tienen que cargar la cruz. Tienen que estar listos para ser despreciados, afligidos y probados, como lo fue su Maestro. No quiere que nadie se aliste con pretextos falsos. Él anhela que sea claramente entendido que hay una batalla que pelear, y una carrera que correr – una obra que hacer y muchas cosas duras que aguantar – si nos proponemos a seguirle. Está dispuesto a concedernos la salvación, sin dinero, sin precio. Gracia para el camino y gloria al final, serán dadas a todo pecador que acude a él. Pero no quiere que seamos ignorantes de que tenemos enemigos mortales – el mundo, la carne y el diablo – y que muchos nos odiarán, nos difamarán, nos perseguirán, si llegamos a ser sus discípulos. No quiere desanimarnos, pero si quiere que sepamos la verdad.

J.C. Ryle

¿Cómo vencer el miedo?

 

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Hace unos días, en plena noche experimenté una sensación de temor: vinieron a mi mente algunos pensamientos y preocupaciones que me trasmitían miedo…. que me paralizaba…. Todo esto lo había experimentado en ocasiones anteriores en mi vida. Creo que nadie es ajeno a esto, sino que todos han experimentado esto en algún momento de su vida: existen temores y luchas a las que nos enfrentamos día a día, muchas de la cuáles provienen de nosotros mismos, de las heridas que acarreamos desde nuestra infancia – como maltratos físicos y emocionales, fobias, mentiras que hemos creído sobre nosotros mismos. Sirva como ejemplo que en una familia de varios hijos, cada uno responderá de manera diferente a los problemas y circunstancias de la vida.

¿Pero como hijos de Dios estamos predestinados a vivir con miedo?

Les invito y vayamos juntos, y veamos la vida de un joven que tuvo que enfrentar sus miedos, en el capítulo 16 de 1 Samuel. Allí encontramos a un chico, el menor de 8 hermanos; nadie contaba con él, era el ovejero de la familia, él tenía que levantarse muy de madrugada, mientras su familia aún dormía y ordeñar el rebaño, sacar a los animales a pastar. Su padre Isaí contaba con él para que fuera el sirviente de sus hermanos mayores. La Biblia nos narra dos momentos que cambiarían la vida de este joven.

Dios había desechado a Saúl el actual rey de Israel, por sus pecados y ahora iba a escoger a su sucesor. Samuel quien era el líder religioso de la nación, tendría la misión de escoger un nuevo rey. Dios le enviaría a un pequeño poblado cerca de Jerusalén a la ciudad de Belén. Al estar ahí, fue guiado por Dios a la casa de un hombre llamado Isaí. Y al entrar en su casa estaba quizás frente a los hombres más calificados para la corona, por su físico, por su capacidad para enfrentar las dificultades, por ser quizás los más competitivos del pueblo, los más guapos, los hijos mayores de la familia, los preferidos del padre. David era el menor de sus hermanos, el tendría que vivir con este rechazo, creyendo que no valía nada, que no se merecía nada, por ser el menor de la familia. Su futuro era ser pastor de ovejas; nadie creía en él. Qué difícil es cuando ni aún nuestra familia cree en nosotros. ¿Te has sentido alguna ves como David? (más…)

¿Es importante la integridad?

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Mateo 5:8

“Felices los que tienen un corazón limpio, pues ellos verán a Dios”

SONETO AL CRUCIFICADO

No me mueve mi Dios para quererte

El cielo que me tienes prometido

Ni me mueve el infierno tan temido

Para dejar por eso de ofenderte

Tú me mueves, Señor, muéveme al verte

Clavado en una cruz y escarnecido

Muéveme ver tu cuerpo tan herido

Muéveme tus afrentas y tu muerte

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera

Que, aunque no hubiera cielo yo te amara

Y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

Pues aunque lo que espero no esperara

Lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo español.

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¿Estás malgastando tu tiempo?

¿Cómo estás usando tu tiempo? La vida es corta y muy incierta. Nunca sabes lo que un día pueda traer. Trabajo y placer, el ganar dinero y el gastar dinero, el comer y el beber, el casarse y el dar en matrimonio – todos, todos pronto se acabarán por siempre jamás. ¿Y tú? ¿Qué estás haciendo para tu alma inmortal? ¿Estás malgastando tu tiempo, o usándolo bien? ¿Te estás preparando para encontrarte con Dios?

J.C. Ryle

La fe fuerte produce carácter fuerte

¿Deseas crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo? ¿Quisieras llevar mucho fruto? ¿Es tu deseo ser eminentemente santo y útil? ¿Anhelas ser brillante, y brillar como una luz en tu día? ¿Quieres, como Moisés, hacerlo tan claro como el mediodía que has escogido a Dios antes que al mundo? Me atrevo a decir que todo creyente responderá con un, “¡Si! ¡Si! Estas son cosas que deseo y anhelo”.

Entonces toma el consejo que te doy este día: Ve y clama ante el Señor Jesucristo, tal como lo hicieron los discípulos, “Señor, incrementa nuestra fe”. La fe es la raíz del verdadero carácter del cristiano. Esté atento que tu raíz está bien, y tu fruto pronto abundará. Tu prosperidad espiritual siempre crecerá según tu fe. El que cree, no solamente será salvo, sino que tampoco tendrá sed jamás, vencerá, será establecido, caminará firmemente en las aguas de este mundo, y hará grandes obras.

 J.C. Ryle

Ejerce tu fe con diligencia

Autor:
Libro y Capitulo:

¿Deseas tener más fe? ¿Encuentras el creer tan placentero que te gustaría creer más? Entonces, ten cuidado de ser diligente en el uso de toda gracia que te es dada – diligente en tu comunión privada con Dios – diligente en tu cuidado del uso de tu tiempo, de tu carácter, y de tu lengua – diligente en tu lectura privada de la Biblia – diligente en tus oraciones privadas. Es inútil esperar prosperidad espiritual, si descuidamos de estas cosas. Puede que haya los que dicen que eso es legalismo o el ser demasiado preciso. Mi única respuesta es, que nunca habrá un santo notable que los haya desatendido.

J.C. Ryle

¿Cómo afecta a mi vida la verdadera adoración?

 

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 1) La verdadera adoración espiritual afecta el corazón y la conciencia del que adora.

La verdadera adoración espiritual hará a uno sentir la pecaminosidad del pecado, y su propia indignidad. Esto le llevará a una humildad más profunda. Le fortalecerá espiritualmente, ayudándole a crecer en su vida cristiana; de igual manera la adoración falsa solo le debilitará espiritualmente.

2) La verdadera adoración espiritual llevará al que adora a una comunión cercana con Jesucristo.

La verdadera adoración espiritual levanta al adorador más arriba de necesidades materiales al Rey mismo. Al adorar más, más satisfecho estará en Cristo. En su tiempo de necesidad llegará por instinto a Cristo y no a otras ayudas externas.

3) La verdadera adoración espiritual extenderá su conocimiento espiritual.

La verdadera adoración lleva a un conocimiento más lleno de uno mismo, de Dios, del cielo, del deber de uno, de doctrina, de práctica y de experiencia. Una religión con estos puntos es una religión viva. A cambio, una falsa adoración es muerta, y aunque involucra mucho trabajo, nunca lleva a la persona adelante.

4) La verdadera adoración espiritual conduce a un incremento de santidad.

La adoración verdadera causa que el adorador tenga más cuidado de su vida diaria y sus hábitos. Comienza a usar su tiempo y sus habilidades en una manera más como Cristo, y su consciencia comienza a guiarle más decididamente.

Resumen: Tal verdadera adoración resistirá la prueba del gran principio de Cristo: “Por sus frutos se conocerán”. Santifica la vida del cristiano, y le ayuda en su caminar con Cristo, levantándolo arriba del temor y el amor al mundo. Le ayuda al cristiano compartir con otros acerca de Dios. Tal adoración viene del cielo, y tiene la señal de Dios sobre ella.

 

 

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El Gran Pastor te guiará

Autor:
Libro y Capitulo:

Recordemos esto cuando miramos hacia los días venideros: No sabemos cómo serán nuestros días – brillantes o oscuros, muchos o pocos – pero sabemos que estamos en las manos de aquel que hace todas las cosas a perfección. Él no cometerá ningún error en su trato con nosotros. Él quitará y dará – Él moverá y pondrá – con sabiduría perfecta, al tiempo adecuado, de la manera adecuada. El Gran Pastor de las ovejas no se equivoca nunca. Guía cada cordero de su rebaño por el camino correcto a la ciudad de su habitación.

J.C. Ryle

Lleguemos más allá de oraciones egoístas

Autor:
Libro y Capitulo:

Tengamos cuidado de orar por otros también. Tengamos cuidado de oraciones egoístas – las oraciones que solo tratan de nuestros asuntos, y donde no hay lugar para otras almas además de las nuestras. Nombremos continuamente a todos los que amamos ante Dios. Oremos por todos  – el peor, el más duro, y el que menos desea creer. Que continuemos orando por ellos año tras año, a pesar de su incredulidad. El tiempo de la misericordia de Dios puede que sea un tiempo lejano. Es posible que nuestros ojos no vean la respuesta a nuestra intercesión. Es posible que la respuesta no llegue por diez, quince o veinte años. Es posible que no llegue hasta que hemos cambiado oración por alabanza, y estemos lejos de este mundo. Pero mientras vivamos, no dejemos de orar por otros. El favor más grande que podamos hacer por cualquier persona es hablar al Señor Jesucristo de ellos. El día del juicio nos mostrará que el enlace más grande para hacer llegar almas a Dios, ha sido la oración intercesora de sus amigos.

J.C. Ryle

Cita Célebre – El Diablo y la Oración

 

“Una preocupación del diablo es desviar a los cristianos de la oración.  Él no teme nada de los estudiantes de la Biblia que no oran, de los trabajadores de Dios que no oran, y de la religión sin oración. Se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla cuando oramos.

Samuel Chadwick

Preguntas de reflexión: ¿Estoy dependiendo de Dios en toda mi vida? ¿Estoy en comunicación constante con Dios? ¿Estoy orando a Dios todo el tiempo? ¿Porqué es tan importante orar en todo momento? ¿Porqué a Satanás le gusta cuando no oramos? ¿Qué metas tengo para mejorar mi vida de oración?

Cita célebre – Riqueza y pobreza del punto de vista de Dios

Que nunca nos dejemos llevar con la idea común de que la gente se valora según sus ingresos, y que esa persona que tiene más dinero es la que debe ser estimada más altamente. No hay ninguna autoridad para esta noción en la Biblia. La enseñanza general de la Escritura está rotundamente opuesta a esta creencia. ”Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” (1 Co. 1:26). “No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra”. (Jeremías 9:23, 24). La riqueza no es señal del favor de Dios. La pobreza no es señal del desagrado de Dios. Los que Dios justifica y glorifica raras veces son los ricos de este mundo. Si vamos a medir a la gente como Dios la mide, tenemos que valorarla según su gracia.

J.C. Ryle

Dios mueve en maneras misteriosas

No temas porque andas a veces en la oscuridad y no tienes luz. Recuerda que no puedes entender la mente del Señor, ni el significado de sus tratos. Pero cuando estés rodeado de nubes, cree en Dios como lo hizo Daniel; confía en el Señor Jesucristo en todo tiempo; cántale cuando en el calabozo, como lo hicieron Pablo y Silas; cántale aún en el fuego, como los tres hebreos; ten mucho cuidado, el que cree nunca será avergonzado.

J.C. Ryle

Nunca te retrocedas de amar a Cristo

Si amas a Cristo, nunca tengas vergüenza de dejar que otros lo vean y lo sepan. Habla de él. Testifica de él. Vive por él. Trabaja para él. Si él te ha amado y lavado de tus pecados con su propia sangre, jamás debes retroceder de dejar que otros sepan cómo te sientes, y debes amarlo como él te ama.

J.C. Ryle

No te gloríes en tí mismo; da la gloria solo a Cristo

¿Eres creyente en verdad? Si lo eres, debes gloriarte en Cristo. No te glories en tu propia fe, ni en tus sentimientos, ni en tu conocimiento, ni en tus oraciones, ni en tu diligencia. Da la gloria solamente a Cristo. Tristemente el mejor de nosotros conoce muy poco acerca de la misericordia de nuestro poderoso salvador. No lo exaltamos, no nos gloriamos lo suficientemente en él. Oremos que podamos ver más de la llenura que se encuentra en él.

J.C. Ryle

¿Cómo debo amar a otros?

 

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1. Si amamos a alguien, nos encanta pensar de él o ella.

No necesitamos que nos recuerden de él. No olvidamos su nombre, ni su apariencia, ni su carácter, ni sus opiniones, ni sus gustos, ni su posición, ni su ocupación. Llega a nuestra mente muchas veces durante el día. Aunque esté lejos de nosotros, frecuentemente está presente en nuestros pensamientos. ¡Y es así entre el verdadero creyente y Cristo! Cristo “mora en su corazón”, y el creyente piensa en él cada día (Ef. 3:17). El creyente no necesita ser recordado que su maestro murió por él. Piensa en él con mucha frecuencia. Nunca olvida que Cristo tiene el día, una causa, una gente, y que de su gente, este creyente es uno de los suyos. El amor es el secreto de una buena memoria en la religión. Ningún hombre del mundo puede pensar mucho en Cristo, a menos que alguien le recuerda de él, porque no tiene afecto para Cristo. El verdadero creyente tiene pensamientos acerca de Cristo todos los días que vive, por la simple razón de que lo ama.

2. Si amamos a alguien, nos gusta oír acerca de él o ella. Nos da placer escuchar a los que hablan de él. Tenemos interés en cualquier informe que otros hagan acerca de él. Damos toda nuestra atención cuando otros hablan de él, describiendo su manera de ser, sus dichos, sus hechos y sus planes. Puede que algunos oigan con indiferencia cuando es mencionado, pero nuestros corazones saltan a solo oír el sonido de su nombre. Bueno, así es entre el verdadero creyente y Cristo.  El verdadero cristiano se deleita en oír algo acerca de su maestro. Le encantan aquellos sermones llenos de Cristo. Se deleita esa sociedad en la cual la gente habla de las cosas que son de Cristo. He leído acerca de una creyente gala que caminaba varios kilómetros cada domingo para escuchar a un pastor ingles predicar, aunque no entendía ni una palabra del idioma inglesa. Alguien le preguntó que por qué lo hacía. Ella contestó que el pastor nombró el nombre de Cristo tantas veces en sus sermones, que le hizo bien. Amaba aún el nombre de su salvador. (más…)

La superficialidad de posesiones del mundo

La posesión de todo el mundo, y todo lo que contiene, nunca hará feliz a una persona. Sus placeres son falsos y engañosos. Sus riquezas, cualquier rango, sus honores no tienen el poder de satisfacer al corazón. Mientras no los tenemos, brillan, destellan, y parecen tan deseables. El momento que los tengamos, encontramos que son burbujas vacías, y no nos dan contentamiento. Y, peor que todo, cuando poseemos las cosas buenas del mundo, hasta lo más deseado, no podemos mantenerlas por siempre. La muerte llega y nos separa por siempre de toda nuestra propiedad. Desnudos llegamos al mundo, y desnudos saldremos, y de todas nuestras posesiones, no podremos llevar nada consigo. ¡Así es el mundo que ocupa la atención total de miles! ¡Así es el mundo por el cual tantos están destruyendo sus almas cada año!

J.C. Ryle

Puedes engañar a otros, pero no a Cristo

Seamos reales, verdaderos y sinceros en nuestra religión. Lo pecaminoso de la hipocresía es muy grande, pero su ignorancia es aún más grande. No es difícil engañar a los ministros, los parientes y los familiares. Una profesión exterior vale por mucho. Pero es imposible engañar a Cristo. “Sus ojos como llama de fuego (Apoc. 1:14). Él puede ver hasta nuestro interior más profundo y secreto. Benditos los que pueden decir–“Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo” (Juan 21:17).

J.C. Ryle

Cómo estar verdaderamente en Cristo

Estar en Cristo significa mantener el hábito de comunión constante y cercana con él – de siempre apoyarse en él, descansar en él, compartiendo lo que está en nuestros corazones con él, usándolo como nuestra fuente de vida y fuerza, como nuestro compañero más cercano y nuestro mejor amigo. El tener sus palabras viviendo en nuestro significa guardar siempre sus preceptos y palabras ante nuestras memorias y mentes, hacerlas el guía de nuestras acciones y la regla para nuestra conducta y comportamiento diario.

J.C. Ryle

No olvides la naturaleza santa de Dios

Hay muchos cristianos en este presente día que no tienen idea de su propia pecaminosidad ni de su culpabilidad a los ojos de Dios. Se alagan a sí mismos de que nunca hayan cometido algo demasiado perverso. Nunca han matado a nadie, no han robado, nunca han cometido adulterio, ni mentido. Seguro que no están en peligro de no ir al cielo. Se olvidan de la naturaleza santa de Dios con la cual tiene que tratar. Se olvidan de cuán a menudo rompen la ley de Dios con su mal genio, o con su imaginación, aún cuando su conducta exterior esté correcta. Nunca estudian tales porciones de la Escritura como el  quinto capítulo de Mateo, o por lo menos lo estudian con un velo grueso sobre sus corazones, y no lo aplican a sí mismos. El resultado es que se encobijan en santurronería. Igual como la iglesia de Laodicea, piensan que están ricos y enriquecidos, y no tienen necesidad de ninguna cosa. (Apoc. 3:17)  Viven ensimismados, y frecuentemente ensimismados mueren.

J.C. Ryle

¿Quién es tu ancla en la tempestad?

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Nuestra historia comenzó hace tres meses. Mi esposa Delmis y yo servimos en España como pastores de jóvenes en la Iglesia Bautista de Sevilla. La bendición de Dios parecía que estaba presente en nuestro ministerio juvenil debido al crecimiento del grupo.

Hasta que en enero del 2011, comenzamos a experimentar lo que sería la mayor tormenta de nuestra vidas. Mi esposa y yo comenzamos a experimentar una serie de fuertes tormentas físicas y espirituales que afectaría nuestro ministerio. El temor, la angustia y la ansiedad eran las olas a las que nos enfrentábamos. Sentíamos que nuestra barca no resistiría. El diablo nos hacía creer que estábamos solos y que la solución era dejar el ministerio. Pero fue en este tiempo cuando Dios me llevó a refugiarme en la oración. Él dice en su Palabra, “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8). En una de las noches, mientras oraba desde lo más profundo de mi corazón, deseando una palabra de Dios para saber hacia dónde ir. Sentí que el Espíritu Santo me llevó a Romanos 8:35-39.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?….. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Mientras leí estos versículos, sentía que Dios pasaba su mano de amor sobre mi vida y me impartía paz. Dios me estaba dando un ancla para nuestra barca.

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¿Qué señales hay del arrepentimiento?

 

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El arrepentimiento es un cambio completo del corazón natural de una persona, en cuanto al pecado.  Nacimos en el pecado.  Lo amamos naturalmente.  Nos dedicamos al pecado, tan luego que podamos actuar y pensar – como un pájaro a volar, como un pez a nadar.  Nunca hubo un niño que necesitara enseñanza para aprender la mentira, el egoísmo, la gula, el orgullo.  Esas cosas no se aprenden de compañeros malos, ni por medio de un curso largo de instrucción aburrida.  Nacen sí mismas, aún cuando un niño crece solo.  Sus semillas son evidententemente el producto natural del corazón.  La aptitud de todo niño para estas cosas viles es una prueba irrrefutable de la corrupción y caída del hombre.  Cuando el Espíritu Santo cambia nuestro corazón, cuando se echa fuera este amor natural al pecado, ocurre ese cambio que la Palabra de Dios llama “el arrepentimiento”.  De la persona en quien se crea este cambio se dice que se arrepintió.  Se puede llamar, en pocas palabras, una persona arrepentida.

Pero no puedo dejar el asunto así.  Merece una investigación más profunda.  No es aconsejable hablar en generalidades, cuando se trata de doctrinas como esta.  Procuraré explicar el arrepentimiento y analizarlo delante de sus ojos.  Les enseñaré los elementos del arrepentimiento.  Trataré de enseñarle algo de la experiencia de todo hombre arrepentido de verdad. (más…)

Nunca eres perdedor con Cristo

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Podemos asegurarnos que nadie será jamás perdedor verdadero por seguir a Cristo. Puede que el creyente, cuando primero comience su vida con Cristo, sufra pérdida por un tiempo. Puede que esté abatido por aflicciones que le lleguen por razón de su religión. Pero que descanse en el hecho de que a lo largo nunca jamás se encontrará como perdedor. Cristo puede levantar amigos para nosotros para compensar por los que hayamos perdido. Cristo puede abrir corazones y hogares mucho más calurosos y hospitalarios para nosotros que los que nos hayan cerrado sus puertas. Y ante todo, Cristo nos puede dar paz de conciencia, gozo interno, esperanzas prometedoras, y sentimientos de felicidad, que serán de mucho más peso que cualquier cosa agradable del mundo que hayamos dejado atrás por amor a Dios. Él ha prometido en su Palabra que así será. Y nadie ha encontrado que esa palabra falle. Confiemos en ella, y que no tengamos temor.

J.C. Ryle

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