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Trapos sucios

Tipo de recurso:
Libro y Capitulo:

Video que nos instruye sobre la crítica hacia otros.

Hermie y sus amigos – Buzby y las abejas malcriadas

Tipo de recurso:
Libro y Capitulo:

Los insectos del jardín acuerdan en secreto ayudar a Buzby a que demuestre a su sobrina y sobrino lo desagradable que sería la vida si todos se comportaran tan mal como ellos. Después de unos cuentos encuentros con insectos malcriados, de ver lo peligroso, asqueroso e incómodo que se pueden volver las cosas cuando nadie limpia lo que ensucia, ni usa buenos modales en la mesa, ni duerme lo suficiente, Bibi y Buddy deciden comportarse bien. Ayuda a que los niños entiendan que es desagradable estar rodeado de conducta grosera y le anima a guardar sus cosas, usar buenos modales e irse a la cama a tiempo.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

¿Cuáles son las consecuencias de ser arrogante?

 

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¿Cuáles son las consecuencias de ser arrogante?

(del Libro de Santiago)

Artículo escrito por PleaseConvinceMe.com

 

¿Cuántos de ustedes conocen a alguien que sea arrogante?  Un tipo que conduce un Volkswagen, se detiene en un semáforo junto a un Rolls-Royce. El conductor del Volkswagen baja su ventanilla y le grita al conductor del Rolls, ¡Oye cuate, que bonito carro!  ¿Tienes teléfono en tu Rolls?  ¡Yo tengo uno en mi Volks!  El conductor del Rolls voltea a verlo y  le dice simplemente ‘Si, tengo un teléfono’  El conductor del Volks le dice ‘¡Qué padre!’  Oye, ¿tienes un refrigerador ahí también?  ¡Yo tengo un refri en el asiento de atrás de mi Volks!  El conductor del Rolls, viéndose algo molesto le dice, ‘Sí, tengo un refrigerador.’  El conductor del Volks dice, ¡Grandioso, hermano!   Oye, ¿tienes una TV ahí también?  ¿Sabes? ¡Yo tengo una TV en el asiento trasero de mi Volks!  El conductor del Rolls, viéndose ya muy molesto para entonces le dice, ‘Por supuesto que tengo una televisión.  ¡El Rolls-Royce es el mejor carro de lujo del mundo!  El conductor del Volks dice, ¡Un coche padrísimo!  Oye, ¿tienes una cama ahí también?  ¡Yo tengo una cama en la parte de atrás de mi Volks!  Enojado, de que no tenía una cama, el conductor del Rolls-Royce se alejó a toda velocidad, y fue directamente con el vendedor, donde en el acto ordenó que se instalara una cama en la parte trasera del Rolls-Royce.  A la mañana siguiente, el conductor del Rolls-Royce recogió el auto, y la cama se veía increíble, con sábanas de satín y acabado de latón. Era claramente una cama hecha para un Rolls-Royce.  Así que el conductor del Rolls-Royce comenzó a buscar al Volkswagen, y manejó todo el día.  Finalmente, ya  entrada la noche, encontró el Volkswagen estacionado, con todos los vidrios de las ventanas empañados por adentro.  El conductor del Rolls bajó de su auto y tocó en el Volkswagen.  Cuando no hubo respuesta, siguió tocando y tocando, y eventualmente el dueño asomó su cabeza, todo mojado.  ‘Ahora tengo una cama en la parte trasera de mi Rolls-Royce,’ dijo arrogantemente el conductor del Rolls.  El conductor del Volks lo miró y le dijo, ¿¡‘Y me sacaste de la ducha solo para decirme ESO?!!!

Salmo 21:34  (Este pasaje no se encuentra, éste es el único que podría dar la misma idea.  Favor de revisarlo):

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Encuesta -Mi opinión acerca de mi Iglesia local- Abril 2012

 

 

 

VER LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA

 

Resultados a la encuesta realizada por ObreroFiel.com a sus suscriptores en Abril de 2012.

Con el tema:

Mi opinión personal acerca de mi Iglesia local

Cita Célebre – Comunión entre cristianos

Satanás odia la comunión cristiana. Cualquier cosa que haga división a los santos deleita a Satanás. Ya que la unión hace la fuerza, Satanás hace todo lo posible para promover la separación.

C.H. Spurgeon

Preguntas de reflexión: ¿Estamos deleitando a Satanás con división en mi iglesia o estamos luchando por permanecer unidos perdonando todo el tiempo? ¿Cómo puedo promover unidad en mi iglesia?

¿Dios quiere que sepa cómo debo juzgar?

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¿Dios quiere que sepa cómo Debo juzgar?

(del Sermón del Monte)

Artículo escrito por PleaseConvinceMe

 

¿Es Juicio o Discernimiento?  ¿Alguna vez te han puesto apodos?  ¿Algo malo y condenatorio?  Hay muchos insultos que nos pueden lanzar mientras crecemos, especialmente en nuestros años de adolescentes.  Pero en el mundo de hoy, hay un nivel que es mucho peor que el resto.  Es una etiqueta que con frecuencia es dirigida a los cristianos, y la mayoría de las veces está totalmente mal aplicada.  ¿De qué insulto hablo?  Es el ser llamado ¡‘intolerante’!   En un mundo que está cayendo rápidamente en el relativismo, poca gente está dispuesta a llamar a algo ‘correcto’ o ‘incorrecto’.  Y si tú tratas de hacer una distinción en aras de la verdad, no pasará mucho antes que seas llamado ‘intolerante’ o ‘sentencioso.’  Y esa parece ser la crítica suprema en nuestro mundo de relativismo y ciega aceptación.

 

Cristianos Que Juzgan

Ahora, hay muchas veces en que nosotros, como cristianos, nos ganamos las etiquetas que nos ponen.  No es difícil para muchos de nosotros ser duros y sentenciosos hacia el mundo que nos rodea.  A menudo actuamos con un espíritu de ‘justicia’ en lugar de un espíritu de ‘amor’ y ‘misericordia.’  Tal vez tememos que si amamos a aquellos que claramente están viviendo de una manera que ofende a Dios, si aceptamos lo que son como personas, de alguna manera estamos aprobando esa conducta.  Tal vez simplemente se trate de nuestra propia naturaleza caída que tiende a inclinarse hacia la condenación en cada oportunidad que se nos presenta. Pero el mundo nos está vigilando de cerca para ver si juzgamos a la gente y luego nos damos la vuelta y vamos derecho a participar de los mismos comportamientos que estamos condenando.  Nada volteará más rápidamente al mundo incrédulo en nuestra contra como la hipocresía.  C.S. Lewis una vez observó acertadamente que la gente no se hace cristiana por una de dos razones. Primero, puede ser simplemente que no conozcan a nadie que sea cristiano,  O segundo, puede ser simplemente que ¡SÍ conozcan a alguien que sea cristiano!

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¿Cómo podemos enfrentar los prejuicios?

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Entre los cristianos también existen los prejuicios –

dirá usted, con razón. Le lleva un tiempo al Espirito Santo librarnos de manera definitiva de nuestros viejos vicios y pecados, por eso, aún después de convertidos, cuando despreciamos a cualquier persona, porque sintamos que de alguna manera no está a nuestra altura, estamos discriminándolo y por lo mismo, seguimos pecando contra nuestro Dios.
Tampoco entre los cristianos es este un fenómeno nuevo, ya en el siglo primero algunos judíos, muchos de ellos fariseos que se había convertido al cristianismo, dejándose llevar por sus perjuicios contra los no judíos, conocidos como gentiles, pusieron en peligro los principios no discriminatorios de nuestra doctrina. ¿Cómo enfrentó la iglesia esta situación? En Hechos 15:1-5, Lucas explica cómo, reunidos los apóstoles y los ancianos, el apóstol Pedro le habló a la congregación sobre este importante tema. Teniendo en cuenta lo difícil que resulta luchar contra los prejuicios, no tengo dudas que debió ser una labor dura la que cumplieron aquellos hermanos, pero el hecho de que al cabo, “las iglesias [fueran] confirmadas en fe, y [que fueran] aumentadas en número cada día” [Hch 16.5], da la medida de que la forma paciente con que fue tratado el problema, a la larga, rindió los frutos esperados.

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La ira: ¿Cómo manejarla?

El enojo y la ira son emociones humanas totalmente normales y por lo general, saludables. Pero cuando perdemos el control de estas emociones se vuelven destructivas y pueden ocasionar muchos problemas en el trabajo, en las relaciones personales y en la calidad general de vida. Pero, ¿Cómo podemos manejar estas situaciones? (Serie: Situaciones Extremas Parte I)

Pacto de Pureza

Una de las características sobresalientes del mundo en el cual vivimos es la nueva moralidad. Los valores de familia, de relaciones de pareja y de crianza de los hijos han cambiado radicalmente en este mundo que se dice ser “moderno”. Especialmente entre los jóvenes, la palabra “PUREZA” no es muy popular.

¿Actuó como un verdadero hombre?

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¿Actuó como un verdadero hombre?

Artículo escrito Por: M Ramón de Corte.

 

El hombre latino en mayor medida que el anglosajón sostiene en su forma de vida un machismo latente. Este se manifiesta de maneras diferentes. Pero podemos decir que todas estas formas de expresar la hombría son anti valores a la luz de la Biblia. Citaremos algunas frases hechas que son a la vez conceptos que se manejan en el mundo de algunos hombres y que muchos lo viven a ultranza. Como la Iglesia del Señor no ha quedado exenta de este flagelo nos ha parecido bien tocar este tema para que nuestros hombres sepan a la luz de las Escrituras, que es ser un verdadero hombre.

 

CONCEPTO: El hombre no tiene que rendirle cuentas a su esposa.

LO QUE ENSEÑA LA BIBLIA: Si bien Dios ha establecido el liderazgo del varón dentro del hogar, en la Iglesia y en la sociedad, también es cierto que la esposa es la mejor confidente y consejera del esposo. De hecho es la ayuda idónea. No se trata de cederle el liderazgo, sino profundizar una relación de amor, confianza y ayuda mutua. El esposo cristiano debe valorar y aprovechar los dones de su esposa, que en ocasiones nos sobrepasa en algunas áreas. Y  por qué no rendirle cuentas y pedirle consejo. Ella puede ser el instrumento de Dios para ayudarte en una situación dada. Jesús valoró y estimó a muchas mujeres y se dejó ayudar y sostener por ellas (Lc 8:2,3). Consideremos a Jesús, al hacerlo, sabremos que es el hombre perfecto y recto en todas sus acciones.

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¿Qué es la diferencia entre unidad y uniformidad?

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La iglesia, como cuerpo de Cristo, como novia del Cordero, la Iglesia universal y no una denominación específica, ha desvirtuado el concepto de unidad. Por lo general, vemos la unidad como todas las cosas que tenemos en común con aquellos que piensan, actúan y se comportan en manera similar a nosotros. Esto nos hace unos seres muy miserables.

 

Imagine un cuerpo que solo tenga brazos. Está condenado a morir irremisiblemente, porque ¿cómo le hace para respirar, alimentarse, trasladarse de un sitio a otro, etc.? Un conglomerado de brazos no constituye un cuerpo. Puede ser cualquier otra cosa, pero un cuerpo no es. El cuerpo humano tiene un sistema respiratorio que permite que tomemos oxígeno del aire y sea adicionado a nuestra sangre y, a la vez, que nuestra sangre se desprenda del dióxido de carbono. Tiene también un sistema digestivo que le permite alimentarse. Un cerebro, con el cual piensa, oídos que escuchan, ojos para ver, piernas para moverse, etc. Ninguno de esos órganos se parece al otro. Tampoco ninguno de esos órganos puede vivir sin los otros. Es evidente entonces que la uniformidad mata y la unidad da vida. Pero Jesús nos dice en Juan 10:10 “…yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.”

 

Si la uniformidad no da vida, entonces no viene de Dios. De Dios es la unidad. La unidad entre entes diferentes que se complementan, apoyan y ayudan los unos a los otros.

 

Un error frecuente en los cristianos de estos tiempos es llamar a “trabajar por la unidad”. Cosa absurda esa. La unidad es una dádiva de Dios y nosotros no tenemos otra cosa que hacer respecto a ella que no sea preservarla. Todo aquel que de cualquier manera provoca una ruptura de la unidad no trabaja para Dios, sino contra Dios.

 

No hay cosa sobre la tierra que los hombres hayan descuidado y agredido más que la unidad del cuerpo. El Hijo y el Padre son una unidad. Junto con el Espíritu Santo forman un solo Dios. Ellos esperan igual cosa de nosotros. Juan 17:22 es claro al respecto. Jesús nos dice: “…para que sean uno,  así como nosotros somos uno.” ¿Podemos lograr “ser uno” buscando afinidad tan solo con los que piensan igual que nosotros, haciendo a un lado a los que piensan diferente? Eso sería algo así como tratar de mantenernos vivos respirando solamente; sin alimentarnos, ver, escuchar, movernos y pensar.

 

La unidad tiene que estar basada en la diversidad. Donde no hay diversidad se limita la relación entre los distintos miembros del cuerpo. Se limita la vida. Nuestra falta de visión al respecto ha limitado, durante siglos, el presentar en forma convincente a otros las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo. ¿Quién va a creer, quién va a tomar en serio el mensaje de dos individuos que, a pesar de hablar del mismo tema, se niegan uno al otro? Póngase en el lugar de las personas no cristianas. Si a usted se acerca alguien a hablarle sobre cualquier tema que ya otro le ha platicado y lo hace diciéndole algo así como: “él es un mentiroso, yo sí te estoy hablando la verdad”, ¿qué sería lo primero que usted pensara?

 

En realidad, no sé usted, pero yo pensaría de inmediato que por lo menos uno (o tal vez los dos) es un mentiroso. Y dudaría de los dos, porque si me hablan de algo de lo cual no estoy al tanto, lo primero que surge en mí es la duda. Duda de lo dicho por ambos, porque mi desconocimiento anula la capacidad para discernir quién miente y quién habla la verdad.

 

Tengo un pequeño testimonio para usted. En innumerables congregaciones se ha puesto “de moda” blandir como banderas doctrinas de hombres: Calvino, Arminio, Arrio, Scofield, Ryrie, etc. Las personas que esto hacen, no se andan con remilgos a la hora de atacar al hermano que piensa diferente. Son “celosos veladores” de “su doctrina”, una doctrina de hombres. Por ejemplo, para los calvinistas extremos, los arminianos no “clasifican” como cristianos. Cometen dos errores: hacen a un lado la doctrina de Dios, la sana doctrina, para poner en su sitio una doctrina de hombres, que es igual a decir una falsa doctrina y hacen a un lado al propio Dios, para suplantarlo y erigirse ellos en jueces.

 

Pablo decía, respecto a la doctrina, en 1 de Corintios 1:10-13: “Os ruego,  pues,  hermanos,  por el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  que habléis todos una misma cosa,  y que no haya entre vosotros divisiones,  sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros,  hermanos míos,  por los de Cloé,  que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir,  que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo;  y yo de Apolos;  y yo de Cefas;  y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo?  ¿Fue crucificado Pablo por vosotros?  ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?”. Y, referido al juzgar, en Romanos 8:33-34  nos dice: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?  Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió;  más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.”

 

En Efesios 4:1-7, Pablo no nos motiva a trabajar para crear la unidad, sino a mantenerla. Él nos dice: “Yo pues,  preso en el Señor,  os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre,  soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz un cuerpo,  y un Espíritu,  como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor,  una fe,  un bautismo, un Dios y Padre de todos,  el cual es sobre todos,  y por todos,  y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.”

 

Observen esta frase: “…soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor…” ¡Ese es el único trato hacia el hermano que preserva la unidad! ¡Ese es el trato que Dios manda que nos prodiguemos los unos a los otros!, porque eso (y solo eso) ¡es amor!

 

En la mayoría de las congregaciones, tratando de practicar la unidad, se impone la uniformidad. En ellas, la vida espiritual que se practica cotidianamente es totalmente artificial. Usted no puede disentir, tener una posición, un punto de vista diferente a los “lideres”, porque ellos se han erigido en “jueces”. Han suplantado a Dios en esta área y son los que deciden cuando usted está “quebrando la unidad”. Esto no es, ni mucho menos, una tendencia nueva. Ya, en el primer concilio de a iglesia, reflejado en Hechos 15 algunos líderes querían imponer la “uniformidad”. En Hechos 15:1-2 leemos: “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisésno podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos,  se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén,  y algunos otros de ellos,  a los apóstoles y a los ancianos,  para tratar esta cuestión.”

 

Más adelante, en Hechos 15:7-11 Pedro expone: “…Varones hermanos,  vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.

Y Dios,  que conoce los corazones,  les dio testimonio,  dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos,  purificando por la fe sus corazones. Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos,  de igual modo que ellos.”

 

Al parecer, tampoco es un “invento de nuestros tiempos” ver a los cristianos practicar la forma de vida hipócrita de los fariseos.

 

Seguidamente, Jacobo también interviene (Hechos 15:19-20) y dice: “…Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos,  de fornicación,  de ahogado y de sangre.”

 

Dios ha hablado. Creo que huelgan los comentarios. Sólo creemos procedente, a la luz de las Escrituras, dejar en claro qué es la unidad: unidad es aceptarnos, amarnos y honrarnos los unos a los otros; todos los hijos de Dios. Sobre todo es muy saludable practicarlo con aquellos que son enteramente diferentes a nosotros. La unidad debe estar basada en que las ideas y métodos, como cosas de hombres, un día pasarán. Pero el amor es un don recibido de Dios. Ese permanecerá para siempre. Es pues, indiscutible que la palabra unidad nada tiene que ver con ideas y conceptos coincidentes. Unidad es compromiso. Quebramos pues la unidad, cuando creemos tener “patente de corso” para criticar, despreciar y condenar al hermano porque actúa o piensa diferente a nosotros.

 

Los líderes, por una costumbre arraigada que hemos heredado del mundo, son por lo general, tomados como “modelo de conducta” por el resto de los hermanos de la congregación. Las personas están al tanto de nuestras actitudes, nos observan y escuchan como tratamos a los demás, los términos que usamos para referirnos a otros suelen ser, frecuentemente, “motivo de conversación”. Analizar la manera en que nos relacionamos con aquellos que actúan o piensan diferente de nosotros es algo común. Es pues, nuestro ejemplo, uno de los factores más importantes para ayudarles a no quebrar la unidad del Espíritu. Que el Señor nos conceda, más que otra cosa, que seamos conocidos por la abundancia de amor en nuestras vidas.

 

¿Cómo reacciona usted frente a las diferencias con otros?

¿Ha pensado alguna vez cuán tolerante resulta usted para las gentes con que se relaciona?

¿Qué le falta por cambiar en su vida para seguir avanzando hacia la unidad?

 

Por todo lo dicho, permítame que arribe a una conclusión:

 

El hermano (o prójimo, como usted desee llamarle, aunque, no lo dude, se trata de un hermano) que se congrega en otra “iglesia” que no es de su denominación, es tan hijo de Dios como usted. Él puede pensar, actuar, alabar a Dios en forma distinta a la suya. Si a Dios le place que así sea ¿quién es usted para juzgar?

 

A aquel hermano que sigue una doctrina de hombres, haciendo a un lado la sana doctrina, Dios también le ha mandado que lo ame. Su doctrina puede ser errada. Dándole la espalda o enfrascándose en una discusión inútil con él, no lo va a sacar de su error. Eso no le toca a usted: es obra del Espíritu. Debiera pensar que a lo mejor la doctrina errada es la de usted. ¿Quién lo erigió en juez? Dios es el que juzga. Va a hacerlo tanto con ese que no se atiene a su Palabra como con usted que no vive el mandato de amor recibido.

 

Usted puede tener una visión diferente de la que aquí expuesta. No le pido que me perdone, porque todo lo que acá se ha dicho está sustentado por evidencia más que suficiente de la palabra de Dios. No le concedo perdón si es así, porque usted no me ofende a mí, sino a Dios. Sólo puedo clamar a Dios para que él le perdone.

 

Usted puede juzgar este punto de vista. Yo no pretendo hacerlo con el suyo. Juzgue Dios entre usted y yo.

 

Que Dios le bendiga y le dé sabiduría para entender el mensaje.

 

¿Qué es el amor?

¡Qué lindo es decir amor!

Cuando estamos en unión

los hermanos juntos son

el deseo del Señor.

Hoy florece una flor

para cada uno de ellos

porque el Señor con sus sellos

a toditos dejó sellados

para que vivan glorificados

bajo este cielo tan bello. (más…)

¿Cómo enfrentar los prejuicios?

¿Cómo enfrentar los prejuicios?

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros. Juan 13:34.

 Artículo escrito por: Rolando López Concepción

Los perjuicios y la discriminación no son, sin embargo, males que puedan achacarse a la modernidad; nos acompañan desde los albores de la raza humana; llegaron con los demás pecados cuando el hombre se alejó de Dios.  El propio señor Jesucristo, en su tiempo, fue víctima del odio y de los perjuicios.  Recuérdese que Galilea, y los galileos –la mayoría gente sencilla: pescadores, agricultores y ganaderos– eran despreciados por los líderes religiosos de la nación judía, que residían en Jerusalén. “¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.”[Jn.7:45-52] –le dicen a Nicodemo cuando este ensalza el discurso de nuestro Señor. La popularidad de Jesús, ganada por la fuerza de su doctrina, fue, en todo momento, motivo de envidia para fariseos, saduceos y escribas, puestos de acuerdo, por única vez, en contra de su persona y que los llevó a fraguar numerosos planes de asesinato.

¿Cuál fue la verdadera causa de tanto encono contra el Señor? No fueron ciertamente sus pecados, puesto que él fue, como hijo de Dios, un ser humano perfecto que no pecó jamás. ¿Cómo entonces pudo resultar que “a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”? [Jn. 1:11].  Lo cierto es que los líderes religiosos judíos, a lo largo de muchos años, creyendo cumplir la voluntad de Dios dada a  través de Moisés, acabaron por extraviar la esencia de su doctrina dentro del berenjenal religioso, de mandamientos y tradiciones, que ellos mismos se fueron construyendo. Por eso, llegado el primer siglo aquellos señores, cultos y aristocráticos, ciegos como estaban por los prejuicios, no reconocieron al Mesías que por tanto tiempo habían esperado.

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Cita célebre – Persevera en amor

Practica el amor con diligencia. Es una de esas gracias, sobre todo, que crecen con el ejercicio constante. Esfuérzate más y más a llevarlo en cada pequeño detalle de tu vida diaria. Cuida mucho tu lengua y tu carácter cada hora del día – y especialmente cuando estés comunicando con niños o parientes. Recuerda del carácter de la mujer virtuosa: “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua” (Proverbios 31:26). Recuerda las palabras de Pablo: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14).

El amor se debe observar no solo en las cosas grandes, sino también en las cosas pequeñas. Recuerda las palabras de Pedro: “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor…”; no un amor que apenas tiene flama, sino un fuego brillante, que todos a tu alrededor puedan ver (1 Pedro 4:8).  Podría costarte dolor y molestias mantener esto en mente. Puede que recibas poco apoyo del ejemplo de otros. Pero debes perseverar. El amor te traerá su propia recompensa.

J.C. Ryle

¿Deben los cristianos celebrar la Navidad?

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Pregunta: “¿Deben los cristianos celebrar la Navidad?”

Respuesta: La polémica de si los cristianos deben celebrar la Navidad o no, se ha estado en discusión por siglos. Hay Cristianos dedicados y sinceros en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del por qué o el por qué no se debe celebrar la Navidad en los hogares cristianos.  ¿Pero qué es lo que dice la Biblia?  ¿Da la Biblia instrucción clara sobre si la Navidad es una festividad que debe ser celebrada por los cristianos?

Primeramente veamos las razones por las que algunos cristianos no celebran la Navidad. Una razon contra la celebración de la Navidad es que las tradicions que rodean esta festividad tienen su origen en el paganismo. La búsqueda de la información sobre este tema es difícil porque los origenes de muchas de nuestras tradiciones son tan oscuros que sus fuentes de información a menudo se contradicen entre ellas.  Campanas, velas, muérdago y otras decoraciones se mencionan en la historia del culto pagano, pero el uso de éstas en el hogar ciertamente no indica retornar al paganismo.  Mientras que hay definitivamente raices paganas en algunas tradiciones, hay muchas más asociadas con el verdadero significado de la Navidad – el nacimiento del salvador del mundo en Belén.  Campanas que tañen para anunciar las buenas nuevas, velas que se encienden para recordarnos que Cristo es la Luz del Mundo (Juan 1:4-9), una estrella que se coloca en la punta del árbol para conmemorar la estrella de Belen y regalos que se intercambian para recordarnos los obsequios de los reyes magos a Jesus, el más grande regalo de Dios a la humanidad. (más…)

Operación Mundial Revisión 2005

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“LIBRO DIGITAL”

CÓMO USAR OPERACIÓN MUNDO. Este libro se ha escrito por dos motivos principales:

1. Mover a la oración. Por eso se ha dispuesto a modo de diario con una sección de peticiones de oración asignadas para cada día del año. Esta edición incluye una sección, para la mayoría de los países, con oraciones respondidas en la última década. En la página xviii facilitamos un calendario de oración que distribuye los días del año por continentes y países.

2. Llamar al testimonio. Proporciona información y estadísticas pertinentes para canalizar el testimonio a los pueblos y regiones menos evangelizados del mundo. Para muchos cristianos, este manual supone la única fuente global de información. Sus ediciones anteriores se han convertido en un recurso fundamental para el desarrollo del movimiento misionero en todo el mundo —y de un modo especial las versiones traducidas del inglés. A continuación, le ofrecemos algunas sugerencias para maximizar su utilidad adecuada y eficazmente.

Cita célebre – No te sorprendas si sufres pruebas y aflicciones

Si sabemos algo del crecimiento en la gracia y el deseo de saber más de esta gracia, no debe sorprendernos si tenemos que pasar por muchas pruebas y aflicciones en este mundo. Sin duda esta es la experiencia de casi todos los santos eminentes. Como su Maestro, ellos han sido varones de dolor, experimentados en quebranto, perfeccionados por aflicciones  (Isaías 53:3; Hebreos 2:10). Es un dicho deslumbrante de nuestro Señor, “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, [mi Padre] lo limpiará, para que lleve más fruto” (Juan 15:2).

Es un hecho melancólico, que la prosperidad constante temporal generalmente es perjudicial al alma del creyente. No lo soportamos. Las enfermedades, las pérdidas, las cruces, las ansiedades y las desilusiones parecen ser absolutamente necesarias para mantenernos humildes, alertas y puros espiritualmente. Son tan necesarios como el cuchillo podador a la vid y el horno refinador al oro. No son agradables a la carne y sangre. No nos gustan y frecuentemente no entendemos su significado. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

Cuando lleguemos al cielo veremos que todo ha obrado para nuestro bien. Dejemos que estos pensamientos morar en nuestras mentes, si deseamos crecer en gracia. Cuando nos lleguen los días oscuros, no los contemos como cosa rara. Más bien, recordemos que lecciones se aprenden en tales días, lecciones que jamás pudiéramos aprender en la claridad del sol. Que digamos, “Esto también es para beneficio mío, para que sea partícipe de la santidad de Dios. Me ha sido mandado en amor. Estoy en la escuela mejor de Dios. Corrección es instrucción me son para ayudarme a crecer”.

J.C. Ryle

Cita célebre – El peligro presente: Amor al mundo

“Los tres grandes enemigos espirituales del hombre son el mundo, la carne y el diablo. Es difícil decir cuál hace más daño al alma. El día final determinará ese punto. Pero podríamos decir con seguridad que no ha habido un tiempo cuando “el mundo” ha sido tan peligroso, y tan exitoso en hacer daño a la iglesia de Cristo, como lo es ahora mismo. Cada época se dice tener su enfermedad epidémica peculiar. Es muy posible que “amor al mundo” sea la plaga peculiar del cristianismo en nuestra época. Ese mismo amor a las cosas buenas y la buena opinión del mundo – ese mismo temor a la oposición y reprobación – que resultó tan fatal para Judas Iscariote, y Demas, y muchos más al principio de la era del evangelio – cada uno es tan poderoso en este siglo como fue en el primero, y cien veces más poderoso.”

J.C. Ryle

Preguntas de reflexión: Por qué piensas que el mundo es tan peligroso en la actualidad para poner en peligro nuestra vida cristiana? Qué podemos hacer para no caer en tentaciones que el mundo nos presenta?

 

¿Cómo hemos de tratar a los vecinos y hermanos?

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Jesús le dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente.Este es el primero y grande mandamiento.Y el
segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.De estos
dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”
(Mateo 22:37-40).

Cuando recibimos este
“nuevo” mandato de Jesús, él no nos dice “ama al hermano” sino “ama
al prójimo”.
Es decir, ama aún a los que son diferentes a ti, incluso a
los que te aborrecen. La prueba más sublime de amor al prójimo la dio el propio
Jesús en  Lucas 23:34 cuando rogó a Dios
por sus verdugos “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (más…)

¿Cómo podemos enfrentar los prejuicios?

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¿Se considera usted libre de prejuicios? Ojalá pudiera contestar a esta pregunta de forma afirmativa. Pero, no lo creo. Ningún ser humano, en justicia, puede afirmar tal cosa. Lo cierto es que estamos plagados de perjuicios, aún cuando nos duela reconocerlo, a veces. Nos discriminamos por las razas o la procedencia; por el sexo; por la posición social: rico, pobre, aristócrata o plebeyo; y por cuanto haya que nos haga diferentes los unos de los otros.

¿Pero, dice algo la Biblia, que todos los cristianos reconocemos como palabra inspirada de Dios, en relación a cómo deberían ser nuestras relaciones con el Creador y entre nosotros mismos? Pues sí, cuando revisamos las Escrituras observamos que en la Ley se dice “amarás a tu prójimo como a ti mismo” [Lv 19.18], lo cual ratifica de forma expresa nuestro Señor Jesucristo, cuando a la pregunta: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”, responde: “El primer mandamiento es: Amarás […] al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” –que continúa– “No hay otro mandamiento mayor que éstos” [Ma 12.28-31]. Bendito sea nuestro Dios, que es capaz de equiparar el amor que le debemos a Él, creador de todo el universo, con el que deberíamos tenernos entre nosotros mismos.

Pero, ¿cuál es el prójimo de que habla Jesús? En la parábola del buen samaritano [Lc 10.30-37], Él nos deja un ejemplo, como enseñanza práctica. Cuenta como a un pobre judío que cayó en manos de ladrones y quedó herido, casi moribundo, los que debieron ser sus amigos -un sacerdote y un Levita, por demás-, lo pasaron por alto, siendo atendido, finalmente, por un extranjero, un samaritano, uno de la nación que los judíos más despreciaban y detestaban, y con quienes no querían tratos de ninguna clase.

Es lamentable observar cuánto domina el egoísmo en todos los rangos; cuántas excusas dan los hombres para ahorrarse problemas o gastos en ayudar al prójimo. El verdadero cristiano tiene escrita en su corazón la ley del amor. El Espíritu de Cristo habita en él; la imagen de Cristo se renueva en su alma. La parábola es una bella explicación de la ley de amar al prójimo como a uno mismo, sin acepción de nación, partido ni otra distinción. ¡Qué magnífico ejemplo de verdadero amor! ¡VERDAD!

¿Por qué todo es tan sencillo?

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Es difícil aceptar las posiciones extremas en que a veces nos “plantamos”
algunos hijos de Dios. Tal pareciera que de sus Biblias han sido arrancados los
contundentes pasajes que aparecen en la Carta a los Romanos, que comienzan en
1:16, diciéndonos que el evangelio es poder de Dios para salvación de todo
aquel que cree, y se extiende hasta 15:21, recordándonos que, como está
escrito, los que nunca han oído de él verán y entenderán.

¿Qué hay antes de Romanos 1:16? El saludo
de Pablo a la iglesia de Roma. ¿Qué después del verso 15:21? La despedida del apóstol
dirigida a esos hermanos. (más…)

¿Deberíamos los cristianos tener un árbol de Navidad?

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Pregunta: “¿Deberíamos los cristianos tener un árbol de Navidad?  ¿Tiene el árbol de Navidad su origen en antiguos ritos paganos?”

Respuesta: La costumbre moderna del árbol de Navidad no procede de ninguna forma de paganismo.  No hay evidencia de ninguna religión pagana que decorara un árbol especial para celebrar sus festivales de invierno, aunque los romanos celebraban el solsticio de invierno con un festival llamado Saturnalia en honor a Saturno, el dios de la agricultura.  Éstos decoraban sus casas con plantas y luces e intercambiaban regalos.  Más tarde en la edad media, germanos y escandinavos ponían arboles perennes dentro de sus casas justo afuera de sus puertas para expresar la espera de la próxima primavera.  Los primeros árboles navideños fueron decorados por cristianos protestantes en el siglo XVI en Alemania.  Nuestro moderno árbol navideño evolucionó de estas antiguas tradiciones alemanas, y esta costumbre, muy probablemente, llegó a los Estados Unidos con los emigrantes alemanes a Pennsylvania y Ohio.

No hay nada en la Biblia que prescriba o prohiba los árboles de Navidad.  Algunos piensan, equivocadamente, que Jeremías 10:1-16 prohíbe cortar àrboles y decorarlos de la misma manera como lo hacemos en Navidad.  Sin embargo, aún leyendo superficialmente este texto, se comprende que Jeremías establece la prohibición de ídolos hechos de madera, cubiertos de plata y oro para luego adorarlos.  Una idea similar aparece en Isaías 44, donde el profeta describe la necedad de los idólatras, que cortan un árbol, queman parte de él en el fuego para calentarse, y usan la otra parte para tallar un ídolo, ante el cual se inclinan.  Entonces, a menos que nos inclinemos ante nuestro árbol de Navidad, tallemos un ídolo y oremos ante él, estos pasajes no deben ser aplicados a los árboles de Navidad. (más…)

Balanceo en la vida cristiana

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Un powerpoint que enseña acerca del balance en la vida cristiana que cada creyente debe experimentar.

Cita célebre – La gran nube de testigos

No se desanimen, cristianos fatigados, ¡tienen a su derredor una gran nube de testigos!  Millones han corrido la misma carrera antes; ustedes creen que nadie tuvo pruebas como usted – pero cada paso de su camino ha sido transitado en seguridad por otros; el valle de la sombra de la muerte ha sido cruzado por una multitud de otros, temblorosos y con dudas, como ustedes.  Tenían sus temores y ansiedades, como ustedes – pero no fueron echados a un lado.  Ni el mundo, ni la carne, ni el diablo pueden prevalecer sobre la persona más débil que pone su cara hacia Dios.  Aquellos millones siguieron en amargura y lágrimas como ustedes, pero ninguno pereció – todos llegaron a su hogar eterno.

                                                                                                                                                        J.C. Ryle

¿Qué es el ministerio de la unidad?

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“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los
hombres que detienen con injusticia la verdad;porque lo que de Dios
se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles
desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas,
de modo que no tienen excusa.

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido.

Profesando ser sabios, se hicieron necios,y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos
y de reptiles.”
(Romanos 1:18-23) (más…)

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