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¿Cuál es la doctrina de Dios?

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¿Cuál es la doctrina de Dios?

¿Por qué es importante estudiar la doctrina? – Judas 1:3Judas 1:3
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95

Falsas doctrinas y falsos maestrosb 3 Amados, por el gran deseo que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros para exhortaros a que contendáis ardientemente por la fec que ha sido una vez dada a los santos,

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Hoy nos toca estudiar la doctrina de DIOS.
Nuestra declaración doctrinal afirma:

Creemos que hay un solo Dios que ha existido eternamente en tres personas iguales en esencia, atributos y
gloria y distintos en subsistencia: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Génesis 1:26, 21:33Génesis 1:26, 21:33
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; Deuteronomio 6:4Deuteronomio 6:4
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4 »Oye, Israel:b Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.c

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; I
Reyes 8:27es 8:27
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; Salmo 19:1, 90:2, 139:7-10; Isaías 6:3, 40:28Isaías 6:3, 40:28
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; Malaquías 3:6Malaquías 3:6
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; Mateo 3:16-17, 28:19Mateo 3:16-17, 28:19
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16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17 Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado,t en quien tengo complacencia». Tentación de Jesús 4 1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.a 2 Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.b 3 Se le acercó el tentador y le dijo: --Si eres Hijo de Dios,c di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: --Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.d 5 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad,e lo puso sobre el pináculo del Templo 6 y le dijo: --Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está: »“A sus ángeles mandará acerca de ti”, »y »“En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”.f 7 Jesús le dijo: --Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”.g 8 Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: --Todo esto te daré, si postrado me adoras. 10 Entonces Jesús le dijo: --Vete, Satanás,h porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.i 11 El diablo entonces lo dejó, y vinieron ángeles y lo servían. 3. MINISTERIO DE JESÚS EN GALILEA Comienzo del ministerio 12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso,j volvió a Galilea. 13 Dejando Nazaret,k fue y habitó en Capernaúm,l ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,m 14 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías:n 15 «¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio gran luz, y a los que habitaban en región de sombra de muerte, luz les resplandeció».ñ 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!».o Jesús llama a cuatro pescadores 18 Pasando Jesús junto al Mar de Galilea,p vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro,q y su hermano Andrés, que echaban la redr en el mar, porque eran pescadores. 19 Y les dijo: --Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron.s 21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo,t hijo de Zebedeo, y su hermano Juan, en la barca con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22 Ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron. Jesús ministra a la multitud 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reinou y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.v 24 Se difundió su fama por toda Siria,w y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los sanó. 25 Lo siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis,x de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán. 5 El sermón del montea 1 Viendo la multitud, subió al monte y se sentó.b Se le acercaron sus discípulos, 2 y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: Las bienaventuranzasc 3 «Bienaventurados los pobres en espíritu,d porque de ellos es el reino de los cielos.e 4 Bienaventurados los que lloran,f porque recibirán consolación.g 5 Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad.h 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sedi de justicia,j porque serán saciados.k 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón,l porque verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores,m porque serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,n porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.ñ 12 »Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensao es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros.p La sal de la tierra 13 »Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.q La luz del mundo 14 »Vosotros sois la luz del mundo;r una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luzs y se pone debajo de una vasija,t sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa.u,v 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.w Jesús y la Ley 17 »No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas;x no he venido a abolir, sino a cumplir,y 18 porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tildez pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrantea uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20 »Por tanto, os digo que si vuestra justiciab no fuera mayor que la de los escribas y fariseos,c no entraréis en el reino de los cielos. Sobre la irad 21 »Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”,e y cualquiera que mate será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio”f a su hermano, será culpable ante el Concilio;g y cualquiera que le diga “Fatuo”,h quedará expuesto al infierno de fuego.i,j 23 »Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante.k,l Sobre el adulterio 27 »Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”.m 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 »Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.n Sobre el divorcio ñ 31 »También fue dicho: “Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio”.o 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación,p hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. Sobre los juramentos 33 »Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: “No jurarás en falso, sino cumplirás al Señor tus juramentos”.q 34 Pero yo os digo: No juréis de ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.r,s 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”, porque lo que es más de esto, de mal procede.t,u Sobre la venganza 38 »Oísteis que fue dicho: “Ojo por ojo y diente por diente”.v 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;w 40 al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica,x déjale también la capa; 41 a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.y 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues.z Sobre el amor a los enemigos 43 »Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”.a 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen,b,c 45 para que seáis hijosd de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. 46 Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?e 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.f 6 Sobre la limosnaa 1 »Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos;b de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,c 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.d Sobre la oración 5 »Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de piee en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres;f de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensarág en público.h 7 »Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles,i que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.j 9 Vosotros, pues, oraréis así:k »“Padre nuestrol que estás en los cielos, santificado seam tu nombre. 10 Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo,n así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día,ñ dánoslo hoy. 12 Perdónanos nuestras deudas,o como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 No nos metas en tentación,p sino líbranos del mal,q porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén”.r 14 »Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.s Sobre el ayuno 16 »Cuando ayunéis,t no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.u Tesoros en el cielov 19 »No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entranw y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, 21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo 22 »La lámpara del cuerpox es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Dios y las riquezas 24 »Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.y Confianza en Dios 25 »Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?z 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo?a 28 Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo,b cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo que ni aun Salomónc con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? 31 No os angustiéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”, 32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. 33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,d y todas estas cosas os serán añadidas.e 34 »Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación.f Basta a cada día su propio mal. El juzgar a los demás 7 1 »No juzguéis,a para que no seáis juzgados,b 2 porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá.c 3 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?d 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes la viga en el tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. 6 »No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos,e no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen. La oración, y la regla de oro 7 »Pedid, y se os dará;f buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, 8 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla;g y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?h 12 Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos,i pues esto es la Ley y los Profetas. La puerta angosta 13 »Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.j Por sus frutos los conoceréis 15 »Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.k 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?l 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.m 20 Así que por sus frutos los conoceréis.n Nunca os conocí 21 »No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.ñ 22 Muchos me dirán en aquel día:o “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”. 23 Entonces les declararé: “Nunca os conocí.p ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!”.q Los dos cimientos 24 »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. 27 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina». 28 Cuando terminó Jesús estas palabras,r la gente estaba admirada de su doctrina, 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridads y no como los escribas. 8 Jesús sana a un leprosoa 1 Cuando descendió Jesús del monte, lo seguía mucha gente. 2 En esto se le acercó un leprosob y se postró ante él, diciendo: --Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: --Quiero, sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. 4 Entonces Jesús le dijo: --Mira, no lo digas a nadie,c sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés,d para testimonio a ellos. Jesús sana al siervo de un centurióne 5 Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión,f que le rogaba 6 diciendo: --Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 7 Jesús le dijo: --Yo iré y lo sanaré.g 8 Respondió el centurión y dijo: --Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará, 9 pues también yo soy hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: --De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11 Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente,h y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;i 12 pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.j 13 Entonces Jesús dijo al centurión: --Vete, y como creíste te sea hecho. Y su criado quedó sano en aquella misma hora. Jesús sana a la suegra de Pedro 14 Fue Jesús a casa de Pedro y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre. 15 Entonces tocó su mano y la fiebre la dejó; ella se levantó, y los servía. Jesús sana a muchos enfermos 16 Al caer la noche le llevaron muchos endemoniados, y con la palabra echó fuera a los demonios y sanó a todos los enfermos, 17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».k Los que querían seguir a Jesús 18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, dio orden de pasar al otro lado.l 19 Se le acercó un escriba y le dijo: --Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20 Jesús le dijo: --Las zorrasm tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombren no tiene donde recostar su cabeza. 21 Otro de sus discípulos le dijo: --Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.ñ 22 Jesús le dijo: --Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.o Jesús calma la tempestad 23 Entró él en la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo: --¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: --¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres, maravillados, decían: --¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?p Los endemoniados gadarenos 28 Cuando llegó a la otra orilla,q a la tierra de los gadarenos,r vinieron a su encuentro dos endemoniadoss que salían de los sepulcros,t feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. 29 Y clamaron diciendo: --¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?u 30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. 31 Y los demonios le rogaron diciendo: --Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.v 32 Él les dijo: --Id. Ellos salieron y se fueron a aquel hato de cerdos, y entonces todo el hato de cerdos se lanzó al mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. 33 Los que los apacentaban huyeron y, llegando a la ciudad, contaron todas las cosas y lo que había pasado con los endemoniados. 34 Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su territorio. Jesús sana a un paralítico 9 1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.a 2 Y sucedió que le llevaron un paralítico tendido sobre una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: --Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.b 3 Entonces algunos de los escribas se decían a sí mismos: «Este blasfema».c 4 Conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: --¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5 ¿Qué es más fácil, decir: “Los pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo entonces al paralítico--: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. 8 La gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.d Llamamiento de Mateo 9 Saliendo Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateoe que estaba sentado en el banco de los tributos públicos, y le dijo: --Sígueme. Él se levantó y lo siguió. 10 Aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa,f muchos publicanosg y pecadores,h que habían llegado, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: --¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 12 Al oir esto Jesús, les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”,i porque no he venido a llamar a justos,j sino a pecadores al arrepentimiento.k La pregunta sobre el ayuno 14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juanl y le preguntaron: --¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?m 15 Jesús les dijo: --¿Acaso pueden los que están de bodan tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado,ñ y entonces ayunarán. 16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en odreso viejos; de otra manera los odres se rompen, el vino se derrama y los odres se pierden; pero echa el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.p La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre 18 Mientras él les decía estas cosas, llegó un dignatarioq y se postró ante él, diciendo: --Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella,r y vivirá. 19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. 20 En esto, una mujer enferma de flujo de sangres desde hacía doce años se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto, 21 porque se decía a sí misma: «Con solo tocar su manto, seré salva». 22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: --Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 23 Cuando entró Jesús en la casa del dignatario y vio a los que tocaban flautas y a la gente que hacía alboroto,t 24 les dijo: --Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme.u Y se burlaban de él. 25 Pero cuando la gente fue echada fuera, entró y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 26 Y se difundió esta noticia por toda aquella tierra. Dos ciegos reciben la vista 27 Cuando salió Jesús, lo siguieron dos ciegos, diciéndole a gritos: --¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!v 28 Al llegar a la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: --¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: --Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: --Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: --Mirad que nadie lo sepa.w 31 Pero cuando salieron, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra. Un mudo habla 32 Tan pronto ellos salieron, le trajeron un mudo endemoniado. 33 Una vez expulsado el demonio, el mudo habló.x La gente se maravillaba y decía: --Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 34 Pero los fariseos decían: --Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.y La mies es mucha 35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reinoz y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.a 36 Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.b 37 Entonces dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies».c 10 Elección de los doce apóstolesa 1 Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros,b para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Los nombres de los doce apóstolesc son estos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; 3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo,d el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,e 4 Simón, el cananita,f y Judas Iscariote, el que también lo entregó. Misión de los doceg 5 A estos doce envió Jesús, y les dio instruccionesh diciendo: «Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanosi no entréis, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.j 7 Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”.k 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento.l 11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis. 12 Al entrar en la casa, saludad. 13 Y si la casa es digna, vuestra pazm vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros.n 14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies.ñ 15 De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorrao que para aquella ciudad. Persecuciones venideras 16 »Yo os envío como a ovejas en medio de lobos.p Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. 17 Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los conciliosq y en sus sinagogas os azotarán; 18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar, 20 pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.r 21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.s 22 Seréis odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.t 23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. De cierto os digo que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre. 24 »El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su señor.u 25 Bástale al discípulo ser como su maestro y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú,v ¡cuánto más a los de su casa! A quién se debe temer 26 »Así que no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto;w ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo a plena luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28 No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.x 29 ¿No se venden dos pajarillosy por un cuarto?z Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre. 30 Pues bien, aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Confesar a Jesús delante de los hombres 32 »A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.a Jesús, causa de división 34 »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,b 35 porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. 36 Así que los enemigos del hombre serán los de su casa.c 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruzd y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halle su vida,e la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.f Recompensas 40 »El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.g 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñosh un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa».i 11 1 Cuando Jesús terminó de dar instruccionesa a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. Los mensajeros de Juan el Bautista 2 Al oir Juan en la cárcelb los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulosc 3 a preguntarle: --¿Eres tú aquel que había de venird o esperaremos a otro? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: --Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen,e los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio;f 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. 7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. 9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta, 10 porque este es de quien está escrito: »“Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino delante de ti”.g 11 »De cierto os digo que entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12 »Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia,h y los violentos lo arrebatan. 13 Todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan. 14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.i 15 El que tiene oídos para oir, oiga. 16 Pero ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y gritan a sus compañeros, 17 diciendo: “Os tocamos flauta y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis”,j 18 porque vino Juan, que ni comía ni bebía,k y dicen: “Demonio tiene”. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos».l Ayes sobre las ciudades impenitentes 20 Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: 21 «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!,m porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en vestidos ásperos y ceniza se habrían arrepentido. 22 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón que para vosotras. 23 Y tú, Capernaúm, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida,n porque si en Sodomañ se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. 24 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti». Venid a mí y descansad 25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.o 26 Sí, Padre, porque así te agradó. 27 »Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;p y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.q 28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.r 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, 30 porque mi yugo es fácil y ligera mi carga».s 12 Los discípulos arrancan espigas en sábadoa 1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados un sábado. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigasb y a comer. 2 Los fariseos, al verlo, le dijeron: --Tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en sábado. 3 Pero él les dijo: --¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y los que con él estaban sintieron hambre; 4 cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les estaba permitido comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?c 5 ¿O no habéis leído en la Ley cómo en sábado los sacerdotes en el Templo profanan el sábado, y son sin culpa?d 6 Pues os digo que uno mayor que el Templo está aquí.e 7 Si supierais qué significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes,f 8 porque el Hijo del hombre es Señor del sábado. El hombre de la mano seca 9 Saliendo de allí, fue a la sinagoga de ellos. 10 Y había allí uno que tenía seca una mano. Para poder acusar a Jesús, le preguntaron: --¿Está permitido sanar en sábado?g 11 Él les dijo: --¿Qué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca?h 12 Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado. 13 Entonces dijo a aquel hombre: --Extiende tu mano. Él la extendió y le fue restaurada sana como la otra. 14 Salieron entonces los fariseos y se confabularon contra Jesús para destruirlo. El siervo escogido 15 Cuando Jesús supo esto, se retiró de allí. Lo siguió mucha gente, y sanaba a todos, 16 y les encargaba rigurosamente que no lo descubrieran,i 17 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías: 18 «Este es mi siervo, a quien he escogido; mi amado, en quien se agrada mi alma. Pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. 19 No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. 20 La caña cascada no quebrará y el pábilo que humea no apagará, hasta que haga triunfar el juicio. 21 En su nombre esperarán los gentiles».j La blasfemia contra el Espíritu Santo 22 Entonces le llevaron un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.k 23 Toda la gente estaba atónita y decía: «¿Será este aquel Hijo de David?».l 24 Pero los fariseos, al oírlo, decían: «Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú,m príncipe de los demonios». 25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y ninguna ciudad o casa dividida contra sí misma permanecerá. 26 Si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? 27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos?n Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios, 29 pues ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Entonces podrá saquear su casa.ñ 30 El que no está conmigo, está contra mí;o y el que conmigo no recoge, desparrama. 31 »Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. 32 Cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.p 33 »Si el árbol es bueno, su fruto es bueno; si el árbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el árbol.q 34 ¡Generación de víboras!r ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca.s 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36 Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, 37 pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado». La demanda de una señal 38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos diciendo: --Maestro, deseamos ver de ti una señal.t 39 Él respondió y les dijo: --La generación mala y adúltera demanda señal,u pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. 40 Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches,v así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. 41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás,w y en este lugar hay alguien que es más que Jonás.x 42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón,y y en este lugar hay alguien que es más que Salomón. El espíritu impuro que vuelve 43 »Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secosz buscando reposo, pero no lo halla. 44 Entonces dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y habitan allí; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero.a Así también acontecerá a esta mala generación. La madre y los hermanos de Jesús 46 Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanosb estaban afuera y le querían hablar. 47 Le dijo uno: --Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar. 48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: --¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: --Estos son mi madre y mis hermanos, 50 pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.c 13 Parábola del sembradora 1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Se le acercó mucha gente, así que él, entrando en la barca, se sentó,b y toda la gente estaba en la playa. 3 Les habló muchas cosas por parábolas,c diciendo: «El sembrador salió a sembrar. 4 Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero cuando salió el sol, se quemó y, como no tenía raíz, se secó.d 7 Parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta y cuál a treinta por uno. 9 El que tiene oídos para oir, oiga». Propósito de las parábolas 10 Entonces, acercándose los discípulos, le preguntaron: --¿Por qué les hablas por parábolas? 11 Él, respondiendo, les dijo: --Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reinoe de los cielos, pero a ellos no les es dado, 12 pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.f 13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: »“De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis, 15 porque el corazón de este pueblo se ha entorpecido, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni con el corazón entiendan, ni se conviertan y yo los sane”.g 16 »Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17 De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oir lo que oís, y no lo oyeron.h Jesús explica la parábola del sembrador 18 »Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del Reinoi y no la entiende, viene el maloj y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo, 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23 Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. Parábola del trigo y la cizaña 24 Les refirió otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizañak entre el trigo, y se fue. 26 Cuando brotó la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Fueron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?”. 28 Él les dijo: “Un enemigo ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron: “¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”. 29 Él les dijo: “No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero’ ”». Parábola de la semilla de mostaza 31 Otra parábola les refirió, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al grano de mostazal que un hombre tomó y sembró en su campo. 32 Esta es a la verdad la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas».m Parábola de la levadura 33 Otra parábola les dijo: «El reino de los cielos es semejante a la levaduran que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado». Uso que Jesús hace de las parábolas 34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba, 35 para que se cumpliera lo que dijo el profeta: «Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo».ñ Jesús explica la parábola de la cizaña 36 Entonces, después de despedir a la gente, entró Jesús en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le dijeron: --Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: --El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo.o 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siegap es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 40 De manera que, así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo. 41 Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad, 42 y los echarán en el horno de fuego;q allí será el lloro y el crujir de dientes.r 43 Entonces los justos resplandecerán como el sols en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oir, oiga. Parábola del tesoro escondido 44 »Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo,t el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. La perla preciosa 45 »También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, 46 y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Parábola de la red 47 »Asimismo el reino de los cielos es semejante a una redu que, echada al mar, recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan y recogen lo bueno en cestas y echan fuera lo malo. 49 Así será al fin del mundo: saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.v Tesoros nuevos y viejos 51 Jesús les preguntó: --¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: --Sí, Señor. 52 Él les dijo: --Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.w Jesús en Nazaret 53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas,x se fue de allí. 54 Vino a su tierray y les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían: --¿De dónde saca este esta sabiduría y estos milagros? 55 ¿No es este el hijo del carpintero?z ¿No se llama su madre María, y sus hermanos,a Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca este todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: --No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.b 58 Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos. 4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES Muerte de Juan el Bautista 14 1 En aquel tiempo Herodes,a el tetrarca, oyó la fama de Jesús, 2 y dijo a sus criados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos y por eso actúan en él estos poderes». 3 Herodes había prendido a Juan, lo había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe,b 4 porque Juan le decía: «No te está permitido tenerla».c,d 5 Y Herodes quería matarlo, pero temía al pueblo, porque tenían a Juan por profeta. 6 Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medioe y agradó a Herodes, 7 por lo cual este le prometió con juramento darle todo lo que pidiera. 8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: «Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista». 9 Entonces el rey se entristeció, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la dieran, 10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entregó a su madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús. Alimentación de los cinco milf 13 Al oírlo Jesús, se apartó de allí, él solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades. 14 Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: --El lugar es desierto y la hora ya avanzada. Despide a la multitud para que vayan por las aldeas y compren algo de comer. 16 Jesús les dijo: --No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Ellos dijeron: --No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Él les dijo: --Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo,g y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.h 21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Jesús anda sobre el mar 22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera,i entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte;j y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. 25 Pero a la cuarta vigiliak de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: --¡Un fantasma! Y gritaron de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: --¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis. 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: --Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: --Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: --¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: --¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 En cuanto ellos subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca se acercaron y lo adoraron, diciendo: --Verdaderamente eres Hijo de Dios. Jesús sana a los enfermos en Genesaret 34 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret.l 35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. Lo que contamina al hombre 15 1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2 --¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.a 3 Respondiendo él, les dijo: --¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Dios mandó diciendo: “Honra a tu padre y a tu madre”,b y “El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte”,c 5 pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte’, 6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.d 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 »“Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, 9 pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”.e 10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: --Oíd, y entended:f 11 No lo que entra por la boca contamina al hombre;g pero lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron: --¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13 Pero respondiendo él, dijo: --Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.h 15 Respondiendo Pedro, le dijo: --Explícanos esta parábola. 16 Jesús dijo: --¿También vosotros estáis faltos de entendimiento? 17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;i y esto contamina al hombre, 19 porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.j 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. La fe de la mujer cananea 21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Entonces una mujer cananeak que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle: --¡Señor, Hijo de David,l ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo: --Despídela,m pues viene gritando detrás de nosotros. 24 Él, respondiendo, dijo: --No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.n 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: --¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: --No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.ñ 27 Ella dijo: --Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces, respondiendo Jesús, dijo: --¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. Jesús sana a muchos 29 Pasó Jesús de allí y fue junto al Mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. 30 Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31 de manera que la multitud se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos veían. Y glorificaban al Dios de Israel.o Alimentación de los cuatro milp 32 Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: --Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino. 33 Entonces sus discípulos le dijeron: --¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús les preguntó: --¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: --Siete y unos pocos peces. 35 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra. 36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas. 38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Entonces, después de despedir a la gente, entró en la barca y fue a la región de Magdala.q La demanda de una señal 16 1 Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo.a 2 Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo”. 3 Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado”. ¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir!b 4 La generación mala y adúltera demanda una señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás».c Y dejándolos, se fue. La levadura de los fariseos 5 Los discípulos llegaron al otro lado,d pero olvidaron llevar pan. 6 Jesús les dijo: --Mirad, guardaos de la levadura de los fariseose y de los saduceos. 7 Ellos discutían entre sí, diciendo: --Esto dice porque no trajimos pan. 8 Dándose cuenta Jesús, les dijo: --¿Por qué discutís entre vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? 9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?f 10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?g 11 ¿Cómo no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardéis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. Pedro declara que Jesús es el Cristo 13 Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo,h preguntó a sus discípulos, diciendo: --¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?i 14 Ellos dijeron: --Unos, Juan el Bautista; otros, Elías;j y otros, Jeremías o alguno de los profetas.k 15 Él les preguntó: --Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: --Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.l 17 Entonces le respondió Jesús: --Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta rocam edificaré mi iglesia,n y las puertas del Hadesñ no la dominarán. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.o 20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijeranp que él era Jesús, el Cristo. Jesús anuncia su muerte 21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitarq al tercer día. 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo: --Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca! 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: --¡Quítate de delante de mí, Satanás!r Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruzs y sígame, 25 porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa

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; Marcos
10:18; Juan 1:1-2, 4:24, 5:26, 17:24Juan 1:1-2, 4:24, 5:26, 17:24
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95

Evangelio según SAN JUAN 1 PRÓLOGO: EL VERBO HECHO CARNE a 1 En el principio era el Verbo,b el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. 2 Este estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.c 4 En él estaba la vida,d y la vida era la luz de los hombres.e 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.f 6 Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan.g 7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.h 8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz. 9 La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.i 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció.j 11 A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. 12 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre,k les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.l 13 Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.m 14 Y el Verbo se hizo carnen y habitóñ entre nosotros lleno de gracia y de verdad;o y vimos su gloria,p gloria como del unigénito del Padre. 15 Juan testificó de él diciendo: «Este es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”».q 16 De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia,r 17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.s 18 A Dios nadie lo ha visto jamás;t el unigénito Hijo,u que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.v 1. MINISTERIO PÚBLICO DE JESÚS, EL CRISTO Testimonio de Juan el Bautista 19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíosw enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: --¿Quién eres tú? 20 Él confesó y no negó. Confesó: --Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: --¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?x Dijo: --No soy. --¿Eres tú el Profeta?y Y respondió: --No. 22 Entonces le dijeron: --¿Quién eres? Tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: --Yo soy “la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.z 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron diciendo: --¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta? 26 Juan les respondió diciendo: --Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27 Este es el que viene después de mí, quien es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.a 28 Estas cosas sucedieron en Betábara,b al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. El Cordero de Dios 29 Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!c 30 Este es de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí, porque era primero que yo”.d 31 Y yo no lo conocía; pero por esto vine bautizando con agua: para que él fuera manifestado a Israel». 32 Además, Juan testificó, diciendo: «Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él. 33 Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.e 34 Y yo lo he visto y testifico que este es el Hijo de Dios». Los primeros discípulos 35 Al siguiente día estaba otra vez Juan, y con él dos de sus discípulos.f 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: «¡Este es el Cordero de Dios!». 37 Los dos discípulos lo oyeron hablar y siguieron a Jesús. 38 Volviéndose Jesús y viendo que lo seguían, les dijo: --¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: --Rabí --que significa «Maestro»--,g ¿dónde vives? 39 Les dijo: --Venid y ved. Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron aquel día con él, porque era como la hora décima.h 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Aquel encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: --Hemos encontrado al Mesías --que significa «Cristo»--.i 42 Y lo trajo a Jesús.j Mirándolo Jesús, dijo: --Tú eres Simón hijo de Jonás;k tú serás llamado Cefas --es decir, Pedro--.l Jesús llama a Felipe y a Natanael 43 Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo: --Sígueme. 44 Felipe era de Betsaida,m la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas:n a Jesús hijo de José,ñ de Nazaret. 46 Natanael le dijo: --¿De Nazaret puede salir algo bueno? Respondió Felipe: --Ven y ve.o 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: --¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño! 48 Le dijo Natanael: --¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: --Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera,p te vi.q 49 Natanael exclamó: --¡Rabí, tú eres el Hijo de Dios!r ¡Tú eres el Rey de Israel!s 50 Le contestó Jesús: --¿Crees porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”? Cosas mayores que estas verás. 51 Y agregó: --De cierto, de cierto os digo: Desde ahora veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.t Las bodas en Caná de Galilea 2 1 Al tercer día se celebraron unas bodasa en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.b 2 También fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltó vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: --No tienen vino. 4 Jesús le dijo: --¿Qué tiene que ver esto con nosotros,c mujer?d Aún no ha llegado mi hora.e 5 Su madre dijo a los que servían: --Haced todo lo que él os diga.f 6 Había allí seis tinajas de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación de los judíos;g en cada una de ellas cabían dos o tres cántaros.h 7 Jesús les dijo: --Llenad de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dijo: --Sacad ahora un poco y presentadlo al encargado del banquete. Y se lo presentaron. 9 Cuando el encargado del banquete probó el agua hecha vino, sin saber de dónde era , llamó al esposo 10 y le dijo: --Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú has reservado el buen vino hasta ahora.i 11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.j 12 Después de esto descendieron a Capernaúmk él, su madre, sus hermanosl y sus discípulos; y se quedaron allí no muchos días. Jesús purifica el Templo 13 Estaba cerca la Pascuam de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 14 Encontró en el Templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas que estaban allí sentadosn 15 e hizo un azote de cuerdas y echó fuera del Templo a todos, con las ovejas y los bueyes; también desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: --Quitad esto de aquí, y no convirtáis la casa de mi Padre en casa de mercado. 17 Entonces recordaron sus discípulos que está escrito: «El celo de tu casa me consumirá».ñ 18 Los judíos respondieron y le dijeron: --Ya que haces esto, ¿qué señal nos muestras? 19 Respondió Jesús y les dijo: --Destruid este temploo y en tres días lo levantaré.p 20 Entonces los judíos dijeron: --En cuarenta y seis años fue edificado este Templo,q ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Pero él hablaba del templo de su cuerpo.r 22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho. Jesús conoce a todos los hombres 23 Mientras estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. 24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos; 25 y no necesitaba que nadie le explicara nada acerca del hombre, pues él sabía lo que hay en el hombre.s 4 En él estaba la vida,d y la vida era la luz de los hombres.e 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.f 6 Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan.g 7 Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.h 8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz. 9 La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.i 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció.j 11 A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron. 12 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre,k les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.l 13 Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.m 14 Y el Verbo se hizo carnen y habitóñ entre nosotros lleno de gracia y de verdad;o y vimos su gloria,p gloria como del unigénito del Padre. 15 Juan testificó de él diciendo: «Este es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”».q 16 De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia,r 17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.s 18 A Dios nadie lo ha visto jamás;t el unigénito Hijo,u que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer.v 1. MINISTERIO PÚBLICO DE JESÚS, EL CRISTO Testimonio de Juan el Bautista 19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíosw enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: --¿Quién eres tú? 20 Él confesó y no negó. Confesó: --Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: --¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?x Dijo: --No soy. --¿Eres tú el Profeta?y Y respondió: --No. 22 Entonces le dijeron: --¿Quién eres? Tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: --Yo soy “la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.z 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron diciendo: --¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta? 26 Juan les respondió diciendo: --Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27 Este es el que viene después de mí, quien es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.a 28 Estas cosas sucedieron en Betábara,b al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. El Cordero de Dios 29 Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!c 30 Este es de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí, porque era primero que yo”.d 31 Y yo no lo conocía; pero por esto vine bautizando con agua: para que él fuera manifestado a Israel». 32 Además, Juan testificó, diciendo: «Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él. 33 Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.e 34 Y yo lo he visto y testifico que este es el Hijo de Dios». Los primeros discípulos 35 Al siguiente día estaba otra vez Juan, y con él dos de sus discípulos.f 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: «¡Este es el Cordero de Dios!». 37 Los dos discípulos lo oyeron hablar y siguieron a Jesús. 38 Volviéndose Jesús y viendo que lo seguían, les dijo: --¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: --Rabí --que significa «Maestro»--,g ¿dónde vives? 39 Les dijo: --Venid y ved. Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron aquel día con él, porque era como la hora décima.h 40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Aquel encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: --Hemos encontrado al Mesías --que significa «Cristo»--.i 42 Y lo trajo a Jesús.j Mirándolo Jesús, dijo: --Tú eres Simón hijo de Jonás;k tú serás llamado Cefas --es decir, Pedro--.l Jesús llama a Felipe y a Natanael 43 Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo: --Sígueme. 44 Felipe era de Betsaida,m la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas:n a Jesús hijo de José,ñ de Nazaret. 46 Natanael le dijo: --¿De Nazaret puede salir algo bueno? Respondió Felipe: --Ven y ve.o 47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: --¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño! 48 Le dijo Natanael: --¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: --Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera,p te vi.q 49 Natanael exclamó: --¡Rabí, tú eres el Hijo de Dios!r ¡Tú eres el Rey de Israel!s 50 Le contestó Jesús: --¿Crees porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”? Cosas mayores que estas verás. 51 Y agregó: --De cierto, de cierto os digo: Desde ahora veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.t Las bodas en Caná de Galilea 2 1 Al tercer día se celebraron unas bodasa en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.b 2 También fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltó vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: --No tienen vino. 4 Jesús le dijo: --¿Qué tiene que ver esto con nosotros,c mujer?d Aún no ha llegado mi hora.e

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; II Corintios 13:14ios 13:14
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Los territorios que Moisés distribuyó 14 Pero a la tribu de Leví no le dio heredad; los sacrificios de Jehová, Dios de Israel, son su heredad, como él les había dicho.o

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; Efesios 2:4Efesios 2:4
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4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

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; I Timoteo 2:5; Hebreos 9:14Hebreos 9:14
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14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin manchaq a Dios, limpiarár vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

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Santiago 1:17Santiago 1:17
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17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.s

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; I Pedro 5:10ro 5:10
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10 porque, si siendo enemigos,l fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.m,n

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; I Juan 3:7Juan 3:7
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7 No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo”.

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, Apocalipsis 7:11-12, 19:6Apocalipsis 7:11-12, 19:6
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11 Y todos los ángeles que estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios, 12 diciendo: «¡Amén!j La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!». 13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: «Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?». 14 Yo le dije: «Señor, tú lo sabes». Él me dijo: «Estos son los que han salido de la gran tribulación;k han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.l 15 Por eso están delante del trono de Dios y lo sirven día y noche en su templo. El que está sentado sobre el trono extenderá su tienda junto a ellos. 16 »Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno,m 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastorearán y los guiará a fuentes de aguas vivas.ñ Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos».o 8 1 Cuando abrió el séptimo sello,a se hizo silencio en el cielo como por media hora. 3. LAS SIETE TROMPETAS b 2 Luego vi los siete ángeles que estaban de pie ante Dios, y se les dieron siete trompetas. 3 Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro;c y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 4 El humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel a la presencia de Dios.d 5 Y el ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra;e y hubo truenos, voces,f relámpagos y un terremoto.g Las seis primeras trompetas 6 Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. 7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuegoh mezclados con sangre que fueron lanzados sobre la tierra. Y se quemó la tercera parte de los árboles, y toda la hierba verde fue quemada. 8 El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como un gran monte ardiendo en fuego fue precipitado en el mar. La tercera parte del mar se convirtió en sangre,i 9 murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar y la tercera parte de las naves fue destruida. 10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha.j Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas. 11 El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se volvieron amargas.k 12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellosl y no hubiera luz en la tercera parte del día, y asimismo en la noche. 13 Miré, y oí un ángelm que volaba en medio del cielo y decía a gran voz: «¡Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!».n 9 1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra.a Y se le dio la llave del pozo del abismo.b 2 Abrió el pozo del abismo, y del pozo subió humo como humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. 3 Del humo salieron langostas sobre la tierra,c y se les dio poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra. 4 Se les mandó que no dañaran la hierba de la tierra, ni cosa verde alguna ni ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes.d 5 Pero no se les permitió que los mataran, sino que los atormentaran cinco meses; y su tormento era como el tormento del escorpión cuando hiere al hombre. 6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.e 7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra;f en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, 8 tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones;g 9 tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla;h 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. 11 Sobre ellos tienen como rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.i 12 El primer ay pasó; pero vienen aún dos ayes después de esto.j 13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de orok que estaba delante de Dios, 14 la cual decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «¡Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates!».l 15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar la tercera parte de los hombres. 16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones. Yo oí su número. 17 Así vi en visiónm los caballos y sus jinetes, que tenían corazas de fuego, zafiro y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre.n 18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que salía de sus bocas, 19 pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas, porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas y con ellas dañan. 20 Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oir ni andar.ñ 21 No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos. 10 El ángel con el libritoa 1 Vi descender del cielo otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. 2 Tenía en su mano un librito abierto; puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra 3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: «Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas».b 5 El ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano hacia el cielo 6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,c 7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. 8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: «Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra». 9 Fui donde el ángel, diciéndole que me diera el librito. Y él me dijo: «Toma y cómelo; te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel». 10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel y lo comí. En mi boca era dulce como la miel, pero cuando lo hube comido amargó mi vientre.d 11 Él me dijo: «Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes». Los dos testigos 11 1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir y se me dijo: «Levántate y mide el templo de Diosa y el altar y a los que adoran en él. 2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles. Ellos hollarán la ciudad santab cuarenta y dos meses.c 3 Y ordenaré a mis dos testigosd que profeticen por mil doscientos sesenta días,e vestidos con ropas ásperas».f 4 Estos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra.g 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los días de su profecía;h y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangrei y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestiaj que sube del abismok hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. 8 Sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.l 9 Gentes de todo pueblo, tribu, lengua y nación verán sus cadáveres por tres días y medio y no permitirán que sean sepultados. 10 Los habitantes de la tierra se regocijarán sobre ellos, se alegrarán y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra. 11 Pero después de tres días y medio el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, se levantaron sobre sus piesm y cayó gran temor sobre los que los vieron. 12 Entonces oyeron una gran voz del cielo, que les decía: «¡Subid acá!». Y subieron al cielo en una nube,n y los vieron sus enemigos. 13 En aquella hora hubo un gran terremotoñ y la décima parte de la ciudad se derrumbó. Por el terremoto murieron siete mil hombres. Los demás se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.o 14 El segundo ay pasó. He aquí que el tercer ay viene pronto.p La séptima trompetaq 15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos».r 16 Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios,s 17 diciendo: «Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, que eras y que has de venir,t porque has tomado tu gran poder y has reinado. 18 Las naciones se airaron y tu ira ha venido:u el tiempo de juzgar a los muertos, de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes,v y de destruir a los que destruyen la tierra». 19 El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pactow se dejó ver en el templo. Hubo relámpagos, voces,x truenos, un terremoto y granizo grande.y 12 4. LAS SEÑALES SIMBÓLICAS a La mujer y el dragón 1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Estaba encinta y gritaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.b 3 Otra señal también apareció en el cielo: un gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas.c 4 Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.d Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciera. 5 Ella dio a luz un hijo varón, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro;e y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada allí por mil doscientos sesenta días.f 7 Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguelg y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, 8 pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua,h que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.i 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusadorj de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Corderok y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte. 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo». 13 Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14 Pero se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila para que volara de delante de la serpiente al desierto,l a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.m 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuera arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había echado de su boca. 17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella,n contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

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Quizás te haces la pregunta, ¿cómo podremos cubrir tanto en 30 minutos? ¡El estudio de Dios nos podría durar el resto de
la vida, y debe ser así! Cuando tomé mi clase de Teología Propia (Dios) en Moody, estudiamos la doctrina de Dios por
cuatro horas a la semana por tres meses, y no fue suficiente tiempo para ver todo. Lo que veremos hoy será breve en
comparación, y no pretendemos hacer un estudio completo de Dios, sino una introducción.

J.I. Packer, en su libro Conociendo a Dios dice lo siguiente: “…antes de ascender nuestra montaña necesitamos pararnos y
hacernos una pregunta fundamental – una pregunta, por cierto, que siempre debemos hacernos cualquier tiempo que
embarcamos en cualquier estudio del santo libro de Dios. La pregunta tiene que ver con nuestros motivos e intenciones
como estudiantes. Nos tenemos que preguntar: ¿Cuál es la meta y el objetivo por el cual estoy ocupando mi mente con
estas cosas? ¿Qué pretendo hacer con mi conocimiento de Dios una vez que lo tengo? El simple hecho que tenemos que
enfrentar es que: Si buscamos conocimiento teológico nada más por el hecho de tener conocimiento, se nos va a echar a
perder. Nos hará orgullosos y presumidos.” (Pág. 21)
A continuación J.I. Packer cita estos versículos:

1
En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el
amor edifica.
2
Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 1 Co. 8:1-21 Co. 8:1-2
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8 4. LA LIBERTAD CRISTIANA a Lo sacrificado a los ídolos 1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos,b sabemos que todos tenemos el debido conocimiento.c El conocimiento envanece, pero el amor edifica.d 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debería saberlo.

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*Ejemplo – La palabra “envanece” es la palabra phusioo en el griego, y tiene la idea de inflar con orgullo. (Usar un
globo) Yo puedo inflar este globo hasta el punto de tronar, y si no tiene un escape el aire, se rompe. También podemos
“inflar” nuestra mente con mucho conocimiento, pero si no tiene un escape en nuestras vidas, puede causar orgullo y
daño.

Entonces, nuestro enfoque mientras estudiamos estas doctrinas debe ser la aplicación a nuestras vidas diarias, y no sólo
para tener el conocimiento.

* Oración
* Repaso:
~ Ya vimos la doctrina de la palabra de Dios: que es inspirada por Dios, sin error alguno, y que es todo lo que necesitamos
para nuestra fe y vida.

*Definición de Dios
*Se podría decir que es imposible definir a Dios, pero la mejor definición que existe podría ser esta del Catecismo Corto
de Westminister:

“Dios es espíritu, infinito, eterno, e incambiable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad, y verdad”
Vamos a tomar nuestra declaración sobre Dios frase por frase:

I. CREEMOS QUE HAY UN SOLO DIOS QUE HA EXISTIDO ETERNAMENTE…
A. Creemos que hay un solo Dios…
1. Frase de explicación: ¡Dios es único, y no comparte su gloria con nadie!
2. Versículos clave:

4
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5
Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y
con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:4Deuteronomio 6:4
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4 »Oye, Israel:b Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.c

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-5

5
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 1 Timoteo 2:51 Timoteo 2:5
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5 pues hay un solo Dios,d y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre,e

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3. Aplicación: Dios es único y merece toda nuestra alabanza y amor. Él debe tomar el primer lugar en
nuestras vidas en cada momento, y no otros “dioses” (ídolos). ¿Como qué?

B. …que ha existido eternamente…
1. Frase de explicación: ¡Dios está libre de toda sucesión de tiempo! No tiene comienzo ni fin.
2. Versículos claves:

2
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Salmo 90:2

8
Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
2 Pedro 3:82 Pedro 3:8
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8 Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.h

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*Ejemplo: Nuestras vidas se podrían describir con un punto de comienzo, y una línea continua. A cambio, Dios se ilustra
con un círculo. Es continuo, y no tiene comienzo ni fin.

3. Aplicación: Dios tiene el control absoluto del tiempo, y él mismo no es restringido por el tiempo.
Aunque quizás no lo podemos comprender totalmente, podemos confiar en él. ¿En cuáles situaciones?

II. …EN TRES PERSONAS IGUALES EN ESENCIA, ATRIBUTOS, Y GLORIA…
A. …en tres personas iguales en esencia,…
*Tocaremos la trinidad más adelante en otra frase, pero aquí enfocamos en su esencia, atributos, y gloria
1. Frase de explicación: La palabra esencia se refiere a los atributos de Dios que pertenecen únicamente a
él como Dios. (No podemos tener estos atributos como humanos)
2. Partes de su esencia y sus versículos clave:
a. Espiritual – No es de carne y hueso, sino de espíritu.
24
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4:24Juan 4:24
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24 Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.n

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b. Autosuficiente – Existe en sí mismo. No depende de nadie ni nada.
26
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
Juan 5:26Juan 5:26
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26 Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;l

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c. Inmenso – En tamaño; no puede ser contenido
27
Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden
contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?
1 Reyes 8:271 Reyes 8:27
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27 »Pero ¿es verdad que Dios habitará sobre la tierra? Si los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta Casa que yo he edificado?p

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d. Eterno – No tiene principio ni fin, y no se limita por el tiempo
2
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Salmo 90:2
e. Inmutable – Nunca cambiará ni puede cambiar
17
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni
sombra de variación. Santiago 1:17Santiago 1:17
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17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.s

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3. Aplicación: Dios es Dios, y no hay otro como él. ¿Cómo podemos aplicar algunas de estas verdades a
nuestra vida diaria?
B. …atributos, …
1. Frase de explicación: La palabra atributos se refiere a las cualidades (perfecciones) de Dios que
también se ven en una forma limitada en los hombres. Dios es perfecto en todos sus atributos.
2. Algunos de sus atributos y sus versículos clave (¡No es una lista completa!):
a. Omnipresencia – Dios está completamente presente en todo lugar, a todo tiempo
7
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?
8
Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
9
Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,
10

Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Salmo 139:7-10
b. Omnisciencia – Dios conoce perfectamente a sí mismo, y a todas las cosas, actuales o
probables, pasado, presente, o futuro, desde toda la eternidad.
28
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se
fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Isaías 40:28Isaías 40:28
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Izbrana zbirka RVR95 ne vsebuje vpisane knjigeMesto:

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c. Omnipotencia – Todo el poder le pertenece a Dios, y puede hacer cualquier cosa que está en
armonía con su carácter y sus planes.
6
Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas,

y como la voz de grandes truenos, que
decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Apocalipsis 19:6Apocalipsis 19:6
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6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguasf y como la voz de grandes truenos, que decía: «¡Aleluya!, porque el Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina.g

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d. Santidad – Dios es completamente distinto y separado de su creación y del pecado.
3
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;

toda la tierra está llena de su gloria.
Isaías 6:3Isaías 6:3
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e. Justicia – Esta en completa conformidad con la ley de su naturaleza. Mantiene esa justicia
hacia sus criaturas.
7
Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:71 Juan 3:7
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7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

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f. Bondad – Dios posee todas las cualidades de un hombre ideal
18
Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Marcos 10:18Marcos 10:18
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18 Jesús le dijo: --¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.

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*Aquí vemos unos aspectos de la bondad divina:
1) Amor –
7
Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
8

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 1 Juan 4:7-81 Juan 4:7-8
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3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO Dios es amor 7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios.j Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.k

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2) Gracia – Muestra de bondad hacia alguien que no ha hecho nada para ganarlo.
10
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de
tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 1 Pedro 5:101 Pedro 5:10
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10 Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione,m afirme, fortalezca y establezca.n

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3) Misericordia – Muestra de bondad hacia alguien que merece un castigo
4
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, Efesios 2:4Efesios 2:4
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4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

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3. Aplicación: Dios es perfecto en todo. ¿Cómo podemos aplicar algunas de estas verdades a nuestra vida
diaria?

C. …y gloria…
1. Frase de explicación: “denota la revelación del ser de Dios, su naturaleza, y su presencia ante la
humanidad, a veces con fenómenos físicos.” (Nuevo Diccionario Bíblico)
2. Versículo clave:

1
Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmo 19:1

3. Aplicación: Dios es único. Escuchamos mucho la frase que debemos hacer algo para la honra y gloria
de Dios. ¿Qué significa esto?

III. …Y DISTINTOS EN SUBSISTENCIA: PADRE, HIJO, Y ESPÍRITU SANTO.
A. …y distintos en subsistencia: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.
1. De acuerdo al diccionario, la palabra subsistencia quiere decir vida o existencia; el proceso de una
sustancia recibiendo individualización.
2. La palabra “Trinidad” no se encuentra en la Biblia, sino que es una palabra que usamos para describir
esta verdad. Significa una “tri-unidad” o unidad de tres. 3. Frase de explicación: Hay tres personas eternas en una naturaleza divina, conocidas como el Padre, el
Hijo, y el Espíritu Santo. Los tres son deidad absoluta, pero algunas de sus funciones son distintas.
4. Esta doctrina no es fácil de comprender, pero sí es bíblica:
26
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,

conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del
mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis
1:26

16
Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de
Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
17
Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en
quien tengo complacencia. Mateo 3:16-17Mateo 3:16-17
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16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17 Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado,t en quien tengo complacencia».

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19
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,

bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; Mateo 28:19Mateo 28:19
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19 Por tanto, id y haced discípulosk a todas las naciones, bautizándolos en el nombre dell Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

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14
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará
vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14Hebreos 9:14
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14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin manchaq a Dios, limpiarár vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

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*Ejemplos: No existe una ilustración perfecta, pero se puede comprender un poco mejor viendo un huevo. (Mostrar un
huevo cocido) Son tres partes diferentes del huevo, pero en un huevo. Lo que no es correcto es que son diferentes las tres
partes del huevo en sustancia, pero en la trinidad son iguales. Otra ilustración es el agua en sus tres formas, liquido,
sólido (hielo), y vapor. (Mostrar agua con hielo) En esto vemos la misma sustancia, con tres diferentes formas y
funciones.
5. Aplicación: Cada persona de la Trinidad hace una obra distinta en nuestras vidas. ¿Como
cuáles? ¡Demos gracias a Dios por su obra en nuestras vidas!

Aplicación y Conclusión:
No hemos tocado algunas de las características de Dios como son su voluntad perfecta, sus decretos, su soberanía, etc. Lo
que vemos es que servimos a un Dios muy grande, y nunca lo conoceremos completamente en esta vida, pero debemos
seguir intentando de conocerlo mejor cada día. ¡Él tiene el control absoluto de este universo, y se preocupa de mí!

Un ejemplo de la soberanía de Dios que vi claramente esta semana: Estábamos casi listos para firmar el contrato de esta
casa donde nos estamos reuniendo por primera vez hoy. Una de las cosas que nos gustó de esta casa es que está cerca de
un área verde donde los niños pueden jugar, y donde podemos estacionarnos. Habían unos columpios, y otros juegos,
pero no estaba muy verde el área, y los juegos un poco maltratados. El martes, día antes de que firmáramos el contrato,
empezaron a limpiar el terreno, y me han dicho que van a hacer un nuevo parque con sus juegos infantiles y pasto. Unos
dirían que pura casualidad, pero yo digo que fue la mano de Dios, hasta en un detalle así para este grupo de creyentes.

Cuando Dios obra en nuestra vida, ¿le damos las gracias? ¿Reconocemos que es él el que está poniendo las cosas?
Servimos a un Dios único y verdadero, quien se interesa en cada detalle de nuestras vidas. ¿Estamos confiando en él en
cada momento de nuestras vidas, en los tiempos difíciles y en los buenos tiempos?

Usado con permiso

ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.


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