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  • Los 7 "YO SOY" de Juan

    Un estudio que enseña acerca de los siete “Yo soy” de Jesucristo que se encuentran en el libro de Juan. Es un excelente estudio para evangelizar o para discipulado.

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  • ¿Qué es la malicia?

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    ¿Qué es la malicia?

    (Una reflexión para prepararnos a celebrar la Cena del Señor)
    Introducción
    De la primera epístola escrita por el apóstol Pedro aprendemos que Dios les manda a sus elegidos y los
    predestinados para ser adoptados como hijos suyos que sean santos y que se amen entrañablemente unos a otros.
    Dios también les manda que desechen toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y todas las calumnias, y
    que anhelen la leche espiritual no adulterada de su Palabra para que crezcan espiritualmente. (más…)

  • ¿Por qué ponemos excusas y pretextos?

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    ¿Por qué ponemos excusas y pretextos?

    “Las excusas sólo convencen a quienes las dan”. Aquí hay algunas razones que comúnmente usamos
    para desobedecer y que, desde luego, no convencen a Dios. ¿Para qué seguirlas usando? Recordemos
    que “las excusas de los cristianos son la polilla del cuerpo de Cristo”.

    1.  “Lo haré después”. Cuando Dios nos impulsa a hacer algo ahora – testificar a un amigo, dejar un
    pecado persistente, dar una palabra de ánimo, dedicar tiempo a la oración – decirle “después” es lo
    mismo que decirle no. “Después” puede ser demasiado tarde para hacer lo que Dios deseaba
    cuando nos urgió a hacerlo.

    2.  “Es muy difícil – no podré hacerlo”. Cuando Dios llamó a Jeremías para ser profeta, respondió:
    “No sé hablar, porque soy niño” (Jer. 1:6). La respuesta de Dios es su respuesta a nosotros, “No
    des excusas; obedece. No temas, porque yo estoy contigo” (cf. Jer. 1:7-8). (más…)

  • ¿Es importante la oración?

     

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    ¿Es importante la oración?

    Parte 1 – El otro lado de la moneda
    La oración. ¡Cómo todo creyente anhelo tener una vida que muestre el fruto de una vida de oración! Hay tantas cosas que impiden o tratan de impedir el desarrollo de esta disciplina: la vida es tan ocupada, hay tantas interrupciones. Sé que, para mí, ha sido una lucha de toda mi vida.

    He leído muchos libros e intentado multitudes de técnicas para mejorar mi tiempo de oración. Poco a poco voy mejorando, pero me frustra la lentitud con que voy aprendiendo. Siempre supongo que otros tienen más dominio propio que yo, pero puede ser que hay otros que tienen la misma lucha. Para ellos, quiero compartir algunas de las cosas que voy aprendiendo. Algunas van a sonar sumamente elementales, pero para una persona como yo, son las cosas que más me han ayudado, y que me han costado mucho tiempo aprender. Realmente aprender. Si tiene bastante éxito en esta área de su vida cristiana, quisiera escuchar sus sugerencias.

    Una de las cosas que más me ha ayudado es la realidad de que no hay una sola manera de orar. Como niña, escuché las historias de hombres de Dios quienes gastaron la tela de las rodillas de sus pantalones por el tiempo que pasaron de rodillas, orando. No desprecio su disciplina ni la comunión íntima que gozaron con el Señor. Los admiro profundamente. Pero estas historias me hicieron sentir que mis oraciones eran de una clase inferior. Aprendí (por fin) que las oraciones que hago mientras lavo los platos, y las oraciones que pienso mientras camino por la calle, están bien también. La oración consiste en lo que digo en mi mente y corazón, no en la posición de mi cuerpo. Si digo las palabras en voz alta o no, Dios me escucha igual. Gracias a Dios que el no solamente mira mis rodillas, pero también mi corazón.

    Parte 2 – Llegando al corazón
    ¿Qué clase de personalidad tiene? ¿Es muy disciplinado en todo lo que hace? ¿Sus zapatos se quedan en una fila bonita en su guardarropa? Yo no soy así. Me cuesta ser organizada. Tiendo a soñar despierta (¡qué franca estoy siendo!). Mi familia es testigo de cuantas veces he quemado una comida por estar distraída (usualmente leyendo un libro). Estoy aprendiendo a ser más organizada. (Compré uno de estos aparatos con bolsillos que se cuelga de un gancho para guardar mis zapatos.) Pero también estoy aprendiendo que Dios ama a las personas desorganizadas. El me acepta exactamente como soy. Dios quiere que busque la manera, dentro de quien soy, para tener comunión con El. El no quiere que use mis flaquezas como excusas para no pasar tiempo
    con el en oración.

    La falta de concentración siempre ha sido mi lucha en el tiempo de orar. En la quietud, mi mente va vagando. Por eso, he aprendido a escribir mis oraciones en un cuaderno. Con mi mano ocupada escribiendo, mi mente está forzada a quedarse con el tema. También tengo una Biblia que trato de usar exclusivamente para mi tiempo devocional, que dejo con mi cuaderno de oración en el mismo lugar todos los días. Así no pierdo tiempo buscándolo. Paro en medio de la lectura para dar gracias a Dios. Así mi relación con el Señor se vuelve más como una conversación. ¿Por qué les he confesado mis debilidades? Es que, cuando hablamos de las disciplinas cristianas, como la oración, Dios nos trata como individuos. El quiere que todos pasemos tiempo con él, pero la manera en que funciona para mi, no tiene que ser la misma para usted. No tenemos que ponernos en el molde de otro

    para agradar a DiosParte 3 – Llegando al corazón
    Leí hace poco que entre los que se llaman a si mismos ateos o agnósticos, hay un porcentaje que oran todos los días. Si ellos oran siendo ateos, con mayor razón debemos orar nosotros que tenemos la confianza de que hay un Dios personal que desea tener comunión con nosotros. No hay mejor tiempo que desarrollar la disciplina de la oración que en la niñez. Tenemos una oportunidad muy bonita de inculcar el hábito de la oración en nuestros hijos.

    Aquí hay algunas sugerencias que pueden ayudar a sus hijos aprender a orar: Orar con ellos y para ellos es la mejor manera de enseñar a los niños a orar. No olvide orar en público con ellos, en un restaurante o en las despedidas en el aeropuerto, etc. Tener un cuaderno de oración donde se escriban alabanzas y peticiones y también se anoten las respuestas. Oren por el mundo usando un mapa o globo como referencia. Tomen un versículo de la Biblia, y oren de acuerdo a lo que dice. Así aprende a basar sus oraciones en las escrituras.

    Tener una pared (o una cartulina grande) de oración donde los niños escriben nombres de familiares o amigos sin Cristo, o donde pueden escribir otras peticiones. Enseñar a los niños a orar con una sola oración. Empieza con frases sencillas, tales como:
    Gracias, Dios por_____
    Yo oro por________________
    Dios perdóname por _______________
    Por favor, Dios, ayuda a ________________
    Escriba cada frase de la oración modelo de Mateo 6:9-14 en una tarjeta, con una explicación breve. Distribuya las tarjetas, y cada persona ore según la tarjeta que recibió. Hagan una lista de todas las bendiciones que recuerden. Por turno, den gracias a Dios por ellas.

    Usado con permiso.
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  • Una iglesia activa, pero no viva

     

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    Una iglesia activa, pero no viva

    Apocalipsis 3:1-6

    INTRODUCCIÓN:
    Cada día llegan paramédicos a la escena de un accidente donde las víctimas han pasado la barrera entre la vida y la muerte. No encuentran un latido de corazón. La respiración ha fallado. No hay signos vitales. Pero los paramédicos no se dan por vencidos, y no aceptan la muerte como final. Empiezan a
    dar primeros auxilios, tal vez inyectan una medicina que estimula el corazón o dan respiración artificial. (más…)

  • Resumen doctrinal: Bibliología

     

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    Resumen doctrinal: Bibliología

    INTRODUCCIÓN A LA BIBLIOLOGÍA
    A. IMPORTANCIA DE LA DOCTRINA DE LA BIBLIA
    1. LA BIBLIOLOGÍA ES IMPORTANTE PORQUE DIOS HA HABLADO
    Hebreos 1:1, 2, “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo”. (más…)

  • Cómo recibir una segunda oportunidad de Dios

     

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    Cómo recibir una segunda oportunidad de Dios

    Texto: Salmo 130
    En algún momento u otro todos necesitamos una segunda oportunidad con Dios. Le fallamos. Tomamos una decisión ya sabiendo que no es la correcta. Nos dejamos llevar por los sentimientos, los deseos, o por las  presiones de otros y cometemos errores penosos.
    Así que pecamos y nos encontramos lejos de Dios y en gran necesidad. ¿Nos dará Dios una segunda oportunidad? Y si la respuesta es “sí”, ¿qué tenemos que hacer para recibirla?
    I. Si buscas a Dios en humildad, te limpiará (versículos 1-4)
    A. Aunque hayas pecado, Dios tiene el oído presto a tu clamor (1-2).
    B. El te limpiará de tus pecados si los confiesas y pides perdón (3-4).
    El perdón de Dios no es porque sea indulgente hacia el pecado, sino porque quiere producir en nosotros una reverencia nueva al ver la inmensidad de su gracia y amor hacia nosotros en Cristo (Romanos 5:8).
    Transición: Como Dios te ama, no basta sólo con perdonarte y dejarte abandonado en tu pecado y las consecuencias de él. Quiere limpiarte y quiere levantarte . . . para que camines con El.
    II. Si buscas a Dios en fe, te levantará (versículos 5-8)
    A. Tienes que esperar la respuesta de Dios con fe (5-6).
    Los centinelas y los vigilantes nunca dudan que vendrá el amanecer y un día
    nuevo. No debemos dudar que vendrá la respuesta de Dios y, con ella, “un
    día nuevo”, o sea, una segunda oportunidad.
    B. La respuesta de Dios es la única que te traerá misericordia* y abundante redención** (7-8).
    Al encontrarse en necesidad, muchos se impacientan y se valen de los medios propios o de los consejos de amigos para solventar la situación. ¡No caigas en ese error! Solo servirá para llevarte más lejos de Dios. La respuesta de Dios es la única adecuada y es la perfecta para tus necesidades.
    *Misericordia = la palabra hebrea “hesed” que significa “amor que no falla”.
    **Abundante redención = rescate pleno, véase Tito 2:14
    Conclusión: Si buscas a Dios, te limpiará de tus pecados y te levantará de las consecuencias de ellos para que puedas caminar en comunión con El.
    Por Jim Adams
    Estas dos promesas se cumplen solo por fe en la obra y la persona de Jesucristo.
    Notas e ilustraciones para el predicador:
    1. La ilustración de papel negro. Prepare de antemano una porción de papel negro (tipo cartulina). Enrolle el papel para que parezca un pergamino o decreto legal. Diga: “Supongamos que en este papel están escritos todos los pecados que usted y yo hemos cometido, sean cuales fueren. Aunque sean pecados
    secretos que nadie más sabe. El versículo 3 dice que si Dios mirara los
    pecados aquí presentados, nadie podría mantenerse, o sea, nadie podría
    presentarse delante de Dios sin ser condenado. Pero la Biblia dice que cuando Jesucristo murió en la cruz, El tomó sobre sí
    mismo todo nuestro pecado.”(Tome el rollo de papel negro de una mano y
    póngalo sobre la otra para representar la manera en que Cristo cargó nuestro
    pecado).
    “Así que cuando Dios nos mira, no mira la lista de nuestros pecados. Mira a
    Cristo, cargando nuestro pecado. Y mirando la sangre de Cristo, saca un sello
    y pone sobre la lista de nuestros pecados, “CANCELADOS” . . . por
    Jesucristo.
    Entonces, por larga y negra que sea la lista de tus pecados y los míos, si
    recibimos a Cristo, Dios no nos mirará según la lista, sino según la obra de
    Jesucristo en la cruz. (Pase el rollo de papel de una mano a la otra para
    ilustrar mejor)”.
    2. Dios no solamente nos perdona; también nos limpia de toda maldad. Hay
    una diferencia. Supongamos que mi hijo me desobedece y se ensucia jugando
    en el jardín. Luego se presenta, reconoce su error, y pide perdón. Si le digo,
    “te perdono, hijo”, pero no lo baño antes de acostarlo, la restauración queda
    inconclusa. Como un buen padre, tengo que perdonarlo y limpiarlo para que
    él pueda seguir adelante. Por la sangre de Cristo, Dios nos perdona y nos
    limpia de nuestros pecados, así haciendo posible que andemos con El en
    comunión y el poder de una vida nueva.
    ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.
    Escrito por Jim Adams, usado con permiso

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