Los Salmos 91 al 118

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Autor: AudioBiblia


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1 valoración en Los Salmos 91 al 118

  1. Luis Ingunza

    Comentarios al salmo 91: habitar al abrigo de Dios no solo supone seguridad, protección y paz en medio de las tempestades, sino que implica un reconocerse limitado y entregarse al Señor, confiando en su poder y su dulce guía. Dice este salmo que Dios es mi esperanza, (mi sueño y mi anhelo), y mi castillo. Todos amamos el rinconcito donde vivimos. Nuestra casa, más que un pequeño montón de paredes, tablas y clavos es nuestro hogar acá en la tierra (mientras podamos respirar). Pero Dios es una fortaleza que nunca caerá, y en la que estaremos antes y después, o sea, siempre. ¿Quién sino Dios puede sacarnos del lío más insignificante o del problema, aparentemente más insoluble?. Para él no hay trampas que puedan ahogar su amor y su misericordia. El omnipotente sabe que la vida es un largo combate y nos proporciona su justicia y verdad como armas, como escudo, como protección contra “la peste destructora, contra el cazador”. Los peligros nos asechan de día y de noche, pero Dios nos llama a no temerlos y a confiar en él. Más que a la pura razón este salmo apela a nuestra fe. Pero es una fe basada en la seguridad del poder de un Creador todopoderoso cuya existencia no depende en lo más mínimo de la de ningún ser humano, siéndole ajenas la corrupción inevitable y el inexorable paso del tiempo. La destrucción puede pernoctar con nosotros, dormir a nuestro lado, hasta darnos la mano, pero Dios es quién lo controla todo y él vela por el bienestar de los que en él confían y le aman. Dios nos promete poder mirar con nuestros ojos el fin, el premio preparado para los impíos. Tal vez no hoy, ni mañana mismo, pero, sea en esta tierra o bien en la resurrección nuestros ojos verán qué tan cierta y terrible es esta promesa de un castigo para el burlador que ha renunciado a dar la gloria debida al Altísimo. Dios cuida a los que en él han puesto toda su esperanza. Su influencia bienhechora toca cada esfera de nuestra vida. Dios nos promete librarnos en el tiempo de la angustia, regalarnos larga vida acá en la tierra y, lo más importante de todo, su salvación eterna. Este es un salmo en el que Dios nos habla, en sus versos finales especialmente, de la protección que sería dada a su hijo Jesucristo. Se nos dice que ángeles celestiales guardarían cada uno de sus pasos. ¿Pero, si Dios permitió que este texto nos llegara cómo no leer este salmo como una colección de promesas tan válidas ayer como hoy y plenamente valiosas para nosotros?. Sin duda que el cristiano debe actuar con valor, porque conoce de la protección que su padre le ha prometido contra los reveses más duros. Pero la valentía no es temeridad. Cristo no solo fue crucificado, y sin embargo, no pudo ser aniquilado. Dios ha protegido su mensaje de salvación y vida eterna a lo largo de los siglos con una diligencia que emociona al más impertérrito de los mortales. La luz de su enseñanza, de la buena nueva, está allí, encendida de día, más que el sol y de noche, más que la luna y las estrellas.

    • Equipo ObreroFiel

      Excelente comentario acerca del Salmo 91 Luis. Bendiciones.

    • Equipo ObreroFiel

      Linda reflexión acerca del Salmo 91 Luis gracias por compartirla con nosotros. Bendiciones

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