“Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré...Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro” (Isaías 48:9-11). Dios lleva a cabo la salvación por amor de sí mismo. Dios justifica al pueblo llamado por su nombre para que él pueda ser glorificado (Isaías 43:7). ¿Por qué Dios nos predestinó en amor para ser sus hijos? Para que la gloria de su gracia pudiera ser alabada (Efesios 1:6, 12, 14). Declaremos con audacia y con fuerza lo que Dios más ama: La gloria de Dios. Cuidémonos de los mares de centralidad en el hombre (Is. 2:22). La base, los medios y el objetivo del amor de Dios por los pecadores es su amor primero, más profundo y supremo para su propia gloria. Por lo tanto, hermanos,...el gran fundamento del evangelio es: ¡Dios ama su gloria!  

Mostrando todos los resultados 1

Filtros activos

Temas