María había crecido sabiendo que era diferente a los otros niños, y lo odiaba. Había nacido con una fisura palatina y creció aguantando los chistes y miradas de niños crueles que le atormentaban continuamente acerca de su labio deformado, su nariz chueca y su hablar garbillado. Con todas las burlas, María creció odiando el hecho de que era “diferente”. Estaba convencida que nadie, además de su familia, la podría amar … hasta que entró a la clase de la Señora Leonard.  La Señora Leonard tenía una sonrisa afectuosa, una cara redonda, y pelo color café brillante. A todos en la clase le caían bien, pero María llegó a amar mucho a la Señora Leonard. En los años 50´s, era común que maestros daban un examen anual de audio. Pero en el caso de María, además de tener una fisura palatina, apenas podía oír de uno de sus oídos. Resuelta a no dejar que los niños buscaran otra cosa “diferente” de María, la maestra hizo una pequeña trampa en el examen cada año. La “prueba del susurro”  se la daba a cada niño. El niño o niña tenía que caminar hacia la puerta del salón, volverse de lado, cerrar un oído con el dedo, y entonces repetir algo que la maestro susurraba. María volteó su oído sordo hacia su maestra y hacía como que estaba tapando su oído bueno. Sabía que su maestra tal vez diría algo como “El cielo es azul”, o “¿De qué color son tus zapatos?” Pero no ese día. Sin duda, Dios puso seis palabras en la boca de la Señora Leonard, palabras que cambiaron la vida de María por siempre. Cuando le llegó la “prueba del susurro”, María oyó estas palabras: “Yo desearía que fueras mi hijita.” Ojalá que hubiera alguna manera de comunicarte la bendición increíble que las palabras positivas pueden impartir a los niños. Ojalá también pudieras sentarte en mi oficina cuando aconsejo a la gente, para oír el terrible daño que los individuos reciben cuando no oyen palabras positivas y afirmativas – en particular palabras de su padre. Si bien palabras de un maestro o maestra piadoso(a) pueden ablandar el corazón, palabras de un padre pueden cambiar el curso de la vida de un niño en forma conmovedora. Si palabras afirmativas se hablaron raramente en tu hogar de niño, déjame darte unos tips sobre palabras y frases que podrían hacer brillar los ojos de tu propio hijo o hija y cambiar su vida. Estas palabras son fáciles de decir a cualquier niño que llega a tu vida. “Estoy orgulloso(a) de ti”, “Así se hace”, “¡Bravo!”, “¡Lo hiciste!”, “!Magnífico!”, “Yo sabía que podías hacerlo”, “Qué buen ayudador eres”, “Eres especial para mí”, “Confío en ti”, “Qué tesoro eres”, “¡Hurra por ti!”, “Qué hermoso trabajo”, “Eres un verdadero soldado”, “Bien hecho”, “Eso es muy creativo”, “Tu alegras mi día”, “Eres un gozo”, “Dame un abrazo grande”, “Escuchas muy bien”, “Lo resolviste muy bien”, “Te amo”, “Eres tan responsable”, “Recordaste”, “Eres lo mejor”, “Hiciste un buen intento”, “Reconozco que eres  muy bueno”, “No podría estar más orgulloso de ti”, “Estoy tan orgulloso de ti”, “Me haces brillar el día”, “Estoy orando por ti”, “Eres maravilloso”, “Estoy a tu lado”, “Eres tan bondadoso con tu hermano/hermana”, “Eres un regalo especial de Dios”, “Estoy aquí siempre por ti”.  

                                                   John Trent

Preguntas para reflexionar: ¿A quién conoces que necesite afirmación?  ¿Cómo puedes afirmar a los miembros de tu familia en esta semana?

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