Las presentaciones del Evangelio con frecuencia terminan con una oración.  Tal vez hayas oído que la llaman “la oración del pecador.”  En esa oración, la persona que confía en Cristo, reconoce que es pecadora, poniendo su fe en Cristo para su salvación.  Algunas oraciones tienen una terminología más clara que otras.  La pregunta es, “¿Es esencial esa oración para la salvación?”

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