La parábola del mango Recientemente estuvimos de visita en Nayarit, México, pasamos por cantidad de lomas cubiertas con palos de mango. Nunca había visto tantos. Se extendían hasta el horizonte, llenos de flores, señal de que habrá una gran cosecha. Pero para tener la cosecha ciertas cosas tienen que suceder. Alguien tuvo que sembrar los árboles y cuidarlos durante años. Tuvo que combatir plagas, sequías y mala hierba. Tuvo que poner horquetas debajo de las ramas para sostener el peso de la fruta.

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