Jesucristo dejó una misión para todos sus seguidores y la obediencia a esta misión ha hecho posible la extensión del evangelio a los rincones más lejanos de la tierra. Cristo dejó estas palabras antes de regresar al cielo como sus últimas palabras a sus discípulos. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” Hch. 1:8.

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