Muchas de las festividades que se celebran actualmente en nuestra sociedad tienen orígenes que no son necesariamente cristianos. En el caso de la navidad, podríamos discutir largamente sobre de dónde proviene todo lo que realizamos al festejarla. Aunque el origen de la celebración de navidad es el nacimiento de Jesucristo, a lo largo de la historia se han ido infiltrando otras tradiciones que se alejan mucho del propósito inicial. Y de aquí podríamos partir hacia dos extremos: no celebrar nada de lo que la navidad en nuestra cultura implica (nada de pino, nada de Santa Claus, nada de regalos), hasta el otro extremo de incluirlo todo sin conciencia alguna de su significado. John Piper dijo al respecto que a él le preocupaba no tanto el origen pagano de las tradiciones navideñas, sino el nuevo paganismo que se ha infiltrado en ellas.

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