Los tiempos en que vivimos constituyen una época que está demás decirlo, es un tiempo sumamente complejo. Tan acelerado y cambiante y es que no hay trabajo alguno; que no requiera especializaciones. El pastorado no se escapa a esa realidad. Esta realidad nos exige pensar seriamente en un grave problema de formación: pastores únicos, individualistas que enfrentan su trabajo en una x iglesia, como “El Pastor”. No se ven así mismos como uno de los pastores en un equipo ministerial.

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